Suicidio como redención de la culpa: a propósito de un caso

Varón de 44 años, casado, con dos hijos de 20 y 10 años, autónomo dedicado a mantenimiento e instalaciones en hogares. Acude a CSM tras alta en Unidad de Hospitalización Psiquiátrica tras dos intentos de suicidio sin previsión de rescate. Sintomatología: Rumiación acerca de un episodio de infidelidad previo a los intentos de suicidio de carácter impulsivo. Gran sentimiento de culpa por el daño causado a su esposa y sus hijos. Sintomatología compatible con cuadro depresivo: tristeza, anhedonia, anergia, visión negativa de sí mismo. Objetivos del paciente: mejora de la sintomatología anímica y retomar funcionalidad laboral previa; objetivos del equipo: restricción de conducta suicida, recuperación de funcionalidad familiar, restablecimiento de relaciones sociales previas al episodio. Tratamiento: Se realiza un Plan de Actuación Coordinada (PAC) con todos los miembros del equipo que atienden el caso. Trabajo social se centra en la funcionalidad laboral; Psiquiatría se centra en la estabilización anímica con psicofármacos; Psicología Clínica se centra en el trabajo de la culpa y vergüenza. Evolución: Paciente recién llegado al CSM. Cese de las conductas suicidas. Cuadro anímico y rumiativo estable. Recuperación laboral y social en proceso. Comentarios: La vergüenza y la culpa son factores determinantes en algunos casos de suicidio. La culpa implica un acto equivocado con consecuencias negativas en los otros. La vergüenza es una emoción más compleja que implica una valoración negativa del sí mismo, la propia identidad está en juego, siendo Yo el que es malo, inadecuado o poco valioso. La culpa se puede redimir con el perdón ajeno, sin embargo en la vergüenza es uno mismo el que ha de personarse, proceso complejo cuando la totalidad del Yo se ve afectado.
