Más allá de la adherencia

El tratamiento en cuadros de psicosis crónica es todo un reto. Por ese motivo se han lanzado al mercado distintos antipsicóticos de modalidad inyectable de larga duración cuyo objetivo persigue la mejora en la adherencia terapéutica y minimizar la recurrencia de descompensaciones psicopatológicas. En este contexto exponemos el cuadro de un paciente varón de 50 años de edad, que realiza seguimiento en nuestro Servicio de Salud Mental desde diciembre de 2001 sin presentar antecedentes psiquiátricos previos. Acude a consultas tras haber sido dado de alta de un primer y único ingreso en la Unidad de Hospitalización Breve con diagnóstico de Trastorno psicótico agudo polimorfo con síntomas de Esquizofrenia (CIE10: F23.1). Como antecedentes de interés señalar consumo de cannabis con fenomenología autorreferencial asociada, 10 años antes del inicio del seguimiento psiquiátrico, que remitió sin tratamiento específico.
Durante la evolución en consultas ha acudido de forma regular a sus citas tanto con el equipo de psiquiatría como de enfermería, manteniendo buena adherencia terapéutica y presentando clínica psicótica productiva consistente en ideación delirante de perjuicio y alucinaciones de tipo visual al inicio del cuadro que tras años de evolución fueron cediendo y dieron lugar a un cuadro de predominio de sintomatología negativa como aplanamiento afectivo, pobreza ideoafectiva, retraimiento social y abandono del autocuidado.
El paciente ha recibido a lo largo del seguimiento tratamiento con distintos antipsicóticos atípicos, presentando mayor periodo de estabilidad psicopatológica y tolerabilidad con Aripiprazol oral.
En el año 2015 acude a los servicios de urgencias para valoración por alteración brusca del comportamiento, donde predominan síntomas como dificultad para la deambulación, desorientación temporal, inquietud psicomotriz y conductas excéntricas (echar los macarrones en el café o hacer como que coge un vaso de agua para beber sin tener ningún objeto en la mano), por lo que se decide descartar patología orgánica. Se llega al diagnóstico de gastroenteritis aguda con descompensación de clínica psicótica tras alteración de valores analíticos y resto de batería de pruebas diagnósticas dentro de la normalidad (video-EEG, TC craneal, punción lumbar…), por lo que se da de alta al paciente tras normalización del cuadro y se continua seguimiento ambulatorio.
Debido a la dificultad para asegurar la toma de tratamiento y ante la posible repercusión por cuadro gastrointestinal se cambia a antipsicótico inyectable de larga duración (AP ILD) – aripiprazol inyectable de liberación prolongada – con buena respuesta y tolerabilidad. Al margen de la contrastada evidencia de que los AP ILD aseguran cumplimiento terapéutico, favoreciendo de este modo la estabilidad clínica, se podría plantear en casos en los que – por enfermedades digestivas agudas o crónicas – no podamos asegurar una correcta absorción de la posología oral.
