La importancia de la valoración social en el suicidio

Los factores sociales, económicos y familiares son considerados esenciales en la evaluación del riesgo, recogidos, entre otras, en las escalas de valoración del riesgo autolítico IS PATH WARM y SAD PERSON.
Presentamos 4 casos recibidos en urgencias de Psiquiatría de nuestro Hospital y planteamos la dificultad de abordaje:
Varón de 19 años que acude por haber realizado una ingesta medicamentosa. Realiza una crítica parcial del gesto y explica estar desesperado porque, aunque desde hace meses quiere dejar de consumir cocaína, finalmente vuelve a recaer. Su familia está desbordada: les roba para consumir y “le han dado muchas oportunidades” y ya no quieren continuar ayudándole. Se niegan a acudir al Hospital a hablar con el psiquiatra de guardia y amenazan con no dejarle volver al domicilio familiar. Solicita ingreso porque no sabe a dónde ir y, si acaba en la calle, cree que va a volver a intentar suicidarse.
Mujer de 81 años remitida por verbalizar ideas de suicidio. Refiere que vive sola con su marido. Ambos se niegan a ir a una residencia y no quieren recibir asistencia en el domicilio. La paciente refiere episodios en los que se pone agresiva “y pierde los nervios”, vociferando, “agarrándose el cuello con las manos para estrangularse”. Solicita ingreso en el hospital para que puedan cuidarle durante un tiempo, porque no sabe hasta qué punto pueden llegar sus conductas.
Mujer de 45 años derivada por verbalizar intencionalidad suicida en el rellano de la escalera de su piso y avisar una vecina al 112. Tiene antecedentes de ingresos previos en nuestra Unidad y orientación de distimia y trastorno de personalidad mixto. Explica que desde que falleció su madre, hace años, ella se quiere morir y que no deja de darle vueltas a la idea y pedirle a su madre que “se la lleve”. La hija refiere estar desbordada, sin capacidad para controlar el tratamiento de su madre (que incumple) ni las citas de seguimiento (a las que no acude). Ambas solicitan su ingreso por desbordamiento, no pudiendo la hija atender a la paciente en el domicilio.
Mujer de 60 años atendida por amenazas de suicidio y remitida desde su Unidad de Salud Mental por “riesgo psicosocial”. Diagnosticada de trastorno de personalidad y trastorno depresivo, refiere haber sido atendida por su familia desde hace años con absoluta dependencia hacia ellos. Desde el fallecimiento de los padres, los hermanos no pueden hacerse cargo de ella igual, con empeoramiento del ánimo de la paciente. Acude refiriendo que así no puede continuar y que necesita ingresar para que desde la planta se gestione con mayor premura un recurso residencial (que ya se ha solicitado ambulatoriamente).
El cambio sociocultural y la desaparición de muchas de las estructuras de contención existentes clásicamente, ponen en evidencia la aparición de múltiples problemas a nivel de apoyo social que juegan un papel esencial en el desarrollo y mantenimiento de trastornos mentales y de ideación e intentos autolíticos. Su valoración, contención y abordaje continúa constituyendo sin duda una asignatura pendiente de nuestros Servicios asistenciales.
