Importancia del despistaje orgánico antes de la valoración psiquiátrica

Caso clínico:
Varón de 71 años con antecedentes de posible neoplasia pulmonar no estudiada. Sin antecedentes psiquiátricos. Es derivado desde hospital de referencia por traumatismo en cadera y sospecha de intento autolítico. La hermana refiere haberlo encontrado en el suelo pero sin signos de intento de ahorcamiento, aunque sí presenta signos de haber intentado levantarse, con arañazos y heridas que se observan en la exploración. No existen datos en la historia que apoyen la intencionalidad autolítica del paciente.
Durante la entrevista se objetiva clínica compatible con síndrome confusional y posible lesión a nivel cerebral, por lo que se remite a hospital de referencia para completar estudio con TAC.
Exploración:
Somnoliento aunque despierta a la llamada, desorientado en tiempo y espacio. Parcialmente colaborador y abordable. Niega ánimo bajo y ansiedad. Carácter irritable. Niega ideación autolítica previa ni actual, ni ha verbalizado nunca intencionalidad autolítica. Deterioro cognitivo previo. No impresiona de clínica psicótica. Nula conciencia de situación actual.
Radiografía de cadera sin alteraciones y analítica con trombopenia conocida.
Juicio clínico: Síndrome confusional en contexto de Trastorno Mental Orgánico.
Evolución y tratamiento:
Dada la sospecha de patología orgánica de base se decide traslado del paciente a hospital de referencia para completar estudio orgánico, realizándose TAC cerebral en el que se objetivan imágenes compatibles con metástasis o infecciones oportunistas, por lo que el paciente ingresa en Medicina Interna, añadiendo tratamiento para una infección de orina que presenta y para el síndrome confusional. Una vez estabilizado el paciente es dado de alta a una residencia de mayores.
Conclusiones:
La evaluación del riesgo autolítico se realiza a través de la entrevista al paciente y familiares. En ella, deberemos valorar los factores de riesgo existentes y la situación clínica del paciente. En ocasiones fundamentamos la valoración del riesgo de suicido en impresiones personales o valoraciones subjetivas sin tener en cuenta otras condiciones clínicas del paciente que pueden revestir de gravedad. Por ello, es aconsejable la sistematización de la valoración del suicidio, no sólo en el Servicio de Psiquiatría, sino también por parte de los profesionales de las urgencias generales o medicina general.
