Acercándonos a la autopsia psicológica

Varón de 56 años trasladado en estado de agitación intensa con hemiplejía izquierda secundario a ictus derecho por émbolo aéreo, tras haber sido encontrado por su hermano tumbado en el suelo a primera hora de la mañana con herida de venopunción en brazo dominante. Tras estancia en UCI pasa a Unidad de Neurología donde es valorado por Psiquiatría, así como en consultas sucesivas de Neuropsiquiatría. Presenta amnesia anterógrada desde minutos antes de ser encontrado por su hermano. Reconoce dificultades económicas por situación de desempleo de uno de los hermanos que estaba solventando mediante préstamos, y niega cualquier tipo de sintomatología o ideación suicida en el pasado. Al inicio actitud jocosa y despreocupación que se atribuye a afectación cerebral frontal, que cede paralelamente a la mejoría a nivel motor (recuperación total). Durante el ingreso se descubre comunicación interauricular que continúa estudio por Cardiología.
•Como antecedentes personales destaca hábito tabáquico, tumor de Warthin intervenido y HTA de diagnóstico reciente. No consumo de tóxicos ni toma de medicación. Diestro. Empleado de seguridad con acceso a armas de fuego. Nunca ha manipulado material punzante higiénico-sanitario. Vive con sus dos hermanos. Soltero. No antecedentes de tipo psiquiátrico ni psicológico.
•Como antecedentes familiares destaca trastorno por uso de sustancias en un hermano, en abstinencia desde hace años. Madre fallecida recientemente.
Por parte de Psiquiatría, no se observa psicopatología por lo que se procede al alta con seguimiento ambulatorio para continuar estudio.
No obstante, se plantean los distintos diagnósticos diferenciales que puedan explicar lo sucedido:
•Eje I: trastorno afectivo, trastorno de ansiedad, trastorno psicótico, trastorno disociativo, trastorno primario del sueño (parasomnia), trastorno del control de impulsos, trastorno por uso de sustancias.
•En eje III: infarto hemisférico derecho en territorio de ACA y ACM derechas, secundario a probable embolismo cerebral gaseoso con mecanismo de inoculación de aire desconocido. Neumomediastino. Embolia gaseosa subcutánea y en tejidos perivasculares de brazo y cuello derechos. Shunt cardíaco por Comunicación Interauricular.
•Sin alteraciones en ejes II, IV y V.
Para el análisis del diagnóstico diferencial se relacionó el cuadro clínico y las sucesivas exploraciones psicopatológicas, los resultados de las pruebas complementarias (DES – Escala de Experiencias Disociativas (5 puntos), estudio del sueño con polisomnografía sin alteraciones, determinación negativa de tóxicos en orina, angio-TC craneal, RM cerebral, ecocardiografía) y la información de familiares.
Una vez descartado trastorno por nuestra parte y sin poder concluir que se trate de un acto autolesivo, se procede a comunicar el caso al Servicio de Medicina Legal, que inicia el procedimiento de comunicación a organismos judiciales que inician investigación con toma de declaración al paciente y entorno.
Conclusión:
Se trata de un caso que muestra le complejidad a la que en ocasiones nos enfrentamos los profesionales de Salud Mental, especialmente en casos de supuesta conducta suicida con importantes consecuencias clínicas y legales, lo que debe servir para no olvidar la importancia de un estudio exhaustivo de cada caso particular y contar con todos los recursos como acudir al servicio de Medicina Legal si es necesario.
