“Ellos me abocaban al fin”. La conducta suicida en el paciente psicótico: a propósito de un caso.

Se trata del caso de una mujer sin antecedentes psiquiátricos filiados hasta los 30 años de edad, en que acude a consulta de psicoógica por sintomatología ansioso-depresiva reactiva a un aborto espontáneo. En ese momento se detectan “rasgos obsesivos de la personalidad”, presenta buena evolución.
Un año más tarde, a los 31 años, ingresa en la Unidad de Hospitalización Breve a través del Servicio de Urgencias por alteraciones de la conducta en el contexto de un episodio maniforme con síntomas psicóticos (ánimo expansivo, irritabilidad, suspicacia; delirios megalomaniacos, autorreferenciales y de perjuicio; alucinaciones auditivas) que se filia trastorno psicótico no especificado y que remite con Ácido Valproico y Olanzapina. Más tarde, en seguimiento ambulatorio, se mantiene sin ideas delirantes y se realiza un cambio de tratamiento de Olanzapina a Aripiprazol por aumento de peso. A pesar de la estabilidad psicopatológica , se describe una situación personal difícil: quiere volver a quedarse embarazada y tras varios intentos de fecundación in vitro fallidos, aparecen sentimientos de culpabilidad, ánimo subdepresivo y la relación con su marido comienza a deteriorarse. En un momento dado, abandona la medicación, achacándo a la misma sus problemas para concebir. Dos meses después desde entonces, ingresa en el hospital tras precipitarse voluntariamente desde un primer piso (varias fracturas en EEII y en Columna Vertebral). Al parecer, llevaba varios días más activa, durmiendo poco e irritable. Durante la entrevista verbaliza numerosas ideas deliantes de tipo megalomanico, autorreferencial y de perjuicio. Relata que hablan de ella en la televisión, de que quiere eliminar los medicamentos, que puede salvar al mundo y de alguien que la está llevando a su fin, que podría resucitar a los muertos; en ese contexto, entiende que “ellos” la están abocando a su fin, por lo que finalmente, se precipita desde la ventana de su casa. Durante todo el periodo de ingreso, se muestra fundamentalmente interpretativa, disfórica y suspicaz; la sintomatología que responde adecuadamente al tratamiento con risperidona y finalmente, es dada de alta con afecto y actitud adecuados, y sin verbalizar ideas delirantes con el diagnóstico de Trastorno Esquizoafectivo de tipo Bipolar.
La evolución posterior complicada: ha ingresado en otras tres ocasiones desde entonces, presenta poca conciencia de enfermedad, con muchas quejas acerca del tratamiento y mal cumplimiento; actualmente se encuentra en tratamiento con Palmitato de Paliperidona mensual, y se mantiene sin síntomas psicóticos y estable. No ha vuelto a presentar más intentos autolíticos.
A propósito de este caso, se analiza la conducta suicida en el paciente que presenta un diagnóstico de trastorno esquizofrénico o esquizoafectivo. Ésta suele ser de curso más variable y atípico que en los trastornos afectivos. Con frecuencia, el acto, se realiza de forma impulsiva, sin previa reflexión o notificación, y con métodos más agresivos y contundentes. Se ha asociado a mayor riesgo de suicido en estos pacientes con vulnerabilidades genéticas, antecedentes familiares de conducta suicida, consumo abundante de alcohol. También hay comorbilidades asociadas a un aumento del riesgo autolítico: trastornos de la personalidad (con más frecuencia A y C ) y trastornos afectivos (depresión post-psicótica y alteraciones afectivas en el caso de los pacientes con diagnóstico de trastorno esquizoafectivo). Otros factores que se han relacionado son el alto insight y consecuente conciencia de enfermedad y un buen funcionamiento neurocognitivo en psicosis crónicas.
