Desesperanza frente a patología somática

INTRODUCCIÓN
Las enfermedades somáticas, sobre todo aquellas que son incapacitantes y de curso crónico, son consideradas un factor de riesgo suicida. Dentro de estas, las enfermedades somáticas que presentan un mayor riesgo de suicidio e intento autolítico son: la epilepsia, el cáncer, la infección por VIH, la esclerosis múltiple, el lupus eritematoso sistémico, el asma y la hemodiálisis para la insuficiencia renal.
Algunos estudios comparten que el dolor psicológico y el dolor físico provocado por las enfermedades somáticas, presentan estructuras biológicas comunes, ambos se potencian y se relacionan con un aumento de la prevalencia de trastornos psiquiátricos en pacientes con dolor crónico.
CASO CLÍNICO
Mujer pluripatológica de 66 años, traída por la ambulancia al Servicio de Urgencias Hospitalarias al precipitarse voluntariamente desde un puente (de altura aproximadamente de 4 metros), tras escapar de la residencia donde residía para llevar a cabo el acto. Debido a las complicaciones de los traumatismos sufridos la paciente fallece.
La paciente mujer, casada, sin hijos e institucionalizada, dependiente para las actividades básicas de la vida diaria y con escaso apoyo familiar.
Entre los antecedentes somáticos destacan: hipertensión arterial, dislipemia, ictus isquémico izquierdo cardioembólico en 2011 (con afasia mixta secundaria), y carcinoma ductal infiltrante G1 de mama derecha. En cuanto a antecedentes psicopatologicos: Trastorno ansioso-depresivo en tratamiento con Escitalopram 10mg y Lorazepam1mg. Ingresada en dos ocasiones en la Unidad de Hospitalización Breve por intento autolítico e ideación autolítica, ambos en el mismo año.
Durante el seguimiento posterior al alta, la paciente expresaba múltiples quejas somáticas relacionadas con su patología múltiple de base: dolor de piernas, dolor y sensación de quemazón de boca, dificultad para comer y beber, y sequedad de piel y mucosas, sentimientos de inutilidad, sensación de soledad y de desesperanza frente a mejoría física.
CONCLUSIÓN
El dolor crónico ha demostrado ser un factor de riesgo para el intento de suicidio y suicidio consumado.
En los intentos autolíticos en pacientes con dolor crónico un alto porcentaje menciona cómo causa principal el dolor. En los suicidios consumados que dejan carta más de la mitad mencionan el dolor como factor contribuyente.
El dolor continuo y el fracaso del tratamiento tanto curativo como del propio dolor son los factores más relacionados con la clínica depresiva.
Son pacientes que suelen tener acceso a una gran variedad de medicación en grandes cantidades.
Es importante, por tanto, detectar síntomas de depresión en este tipo de pacientes, y detectar cuando verbalizan ideas autolíticas así como tomar medidas para mejorar su calidad de vida.
