Depresión resistente, a propósito de un caso

INTRODUCCIÓN
El trastorno depresivo mayor (TDM) es uno de los trastornos mentales más frecuentes, con una prevalencia del 15% y una incidencia del 7%. Los antidepresivos son el tratamiento de primera elección, aunque un 10-15% de los pacientes no responde adecuadamente al tratamiento farmacológico. No existen unos criterios establecidos para considerar un TDM como resistente al tratamiento, aunque se pueden considerar como factores importantes el haber realizado un diagnóstico y un tratamiento farmacológico correcto durante el tiempo adecuado.
CASO CLÍNICO
Se presenta el caso de una paciente de 65 años con antecedentes medicoquirúrgicos de vejiga neurógena atónica. Como antecedentes psiquiátricos presenta un diagnóstico de TDM recurrente desde hace 14 años. Ha realizado dos intentos autolíticos mediante sobreingesta medicamentosa, ha requerido cinco ingresos en Unidad de Agudos de Psiquiatría y tres en Hospital de Día de Psiquiatría por empeoramiento de la clínica depresiva, con predominio de: tristeza vital, apatía, abulia, anhedonia, sentimientos de culpa, alteraciones mnésicas, ansiedad, hiporexia, insomnio global e ideación autolítica estructurada. Se ha realizado tratamiento con diversos grupos farmacológicos: antidepresivos (tricíclicos, duales, Inhibidores Selectivos de la Recaptación de Serotonina, Inhinbidores de la Monoaminoxidasa), eutimizantes y antipsicóticos (como estrategia potenciadora), ansiolíticos e hipnóticos. También se han utilizado otras estrategias terapéuticas no farmacológicas como son la psicoterapia y laTerapia Electroconvulsiva (TEC), sin respuesta adecuada.
Durante el tratamiento con tianeptina a dosis de 37.5mg al día en combinación con TEC de mantenimiento cada 4 semanas, se pasa la escala de depresión de Hamilton-Hamilton Depresion Rating Scale (HDRS), en la que se obtiene una puntuación de 25. Se realiza una valoración neuropsicológica, a través de una batería de pruebas donde se detectan déficits en funciones ejecutivas, que se asocian a la sintomatología depresiva. Dada la evolución de la paciente se decide realizar cambio de antidepresivo a vortioxetina 10mg al día en combinación con TEC. Evolutivamente, se objetiva una mejora de la clínica presentada previamente, que se refleja en una variación en la puntuación de la HDRS que vuelve a ser administrada a los 3 meses después del cambio de tratamiento, y en la que se obtiene una puntuación de 12. Se vuelve a realizar nueva valoración neuropsicológica a los 12 meses del inicio del tratamiento en la que se descarta deterioro cognitivo.
CONCLUSIONES
Hay diferentes estrategias terapéuticas para el abordaje de la depresión considerada resistente al tratamiento: cambio de antidepresivo, combinación de antidepresivos, potenciación del tratamiento antidepresivo con otros fármacos o asociación con otras terapias (psicoterapia, estimulación magnética transcraneal, TEC….).
La evidencia del uso de TEC con los antidepresivos es amplia, pero la vortioxetina es un fármaco relativamente nuevo y no encontramos evidencia extensa. En el caso de nuestra paciente, hemos encontrado una significativa mejoría con esta asociación sin presentar efectos secundarios derivados de la misma.
