Conducta suicida en pacientes con Trastornos del Neurodesarrollo

Introducción: Los pacientes con diagnóstico de Trastorno del espectro autista (TEA) presentan dificultades en la interacción social recíproca, problemas en el área de la comunicación y patrones de comportamiento estereotipados. Es frecuente que este síndrome se asocie a otras comorbilidades psiquiátricas que dificulten el manejo del mismo, existiendo escasa literatura científica que estudie la relación entre el diagnóstico de TEA y suicidabilidad.
Objetivos: Estudio de las características clínicas, y epidemiológicas de pacientes con diagnóstico de trastorno del espectro autista y la presencia de ideas o conductas suicidas.
Métodos: Presentación de un caso clínico de edad infantil, apoyado por una revisión bibliográfica en las principales base de datos científicas utilizando las palabras clave “autism spectrum disorder “, “Suicidality” y “suicidal ideation”
Resultados: Presentamos el caso de un niño de 10 años con antecedentes de trastorno del espectro autista (TEA) de alto rendimiento en seguimiento por Neuropediatría desde primera infancia, que acude a urgencias el 2 de marzo de 2022 tras intento de defenestración frustrado por uno de sus profesores en horario escolar. Tras valoración urgente es derivado de forma preferente a los servicios de psiquiatría infanto-juvenil, donde se realiza una anamnesis completa. La madre describe que desde hace un mes presenta conductas auto y heteroagresivas no propias del paciente, algunas en el contexto de conflictos con sus iguales, donde suele malinterpretar las conductas de compañeros, pero también con la madre. Como tratamiento habitual presentaba clorazepato dipotásico 10mg 0-0-2, aripiprazol 5 mg 1-0-0, melatonina 12mg al acostarse y Alimemazina 2ml al acostarse. En el Servicio de Urgencias se realizó reajuste farmacológico y posteriormente en consulta se añade tratamiento con Guanfacina 1mg al acostarse. No refieren factores de estrés psicosocial recientes desencadenantes de estas conductas. Respecto a antecedentes personales, no presenta patologías orgánicas de interés. Está escolarizado en colegio normalizado, 5º de Primaria, alumno de necesidades educativas especiales con apoyos específicos. Siempre ha estado en el mismo colegio y en general bien integrado, aunque ocasionalmente ha reaccionado con agresividad, mordiendo a otros niños o golpeándose a sí mismo. De la situación sociofamiliar destaca separación de padres en 2019, clima familiar violento, custodia materna y visitas con el padre. No tiene hermanos. La madre está en tratamiento por cuadro ansioso-depresivo. En la exploración psicopatológica realizada en las primeras consultas se objetivan las alteraciones en la interacción social recíproca y en la comunicación, propias de su trastorno. El paciente hace crítica de sus conductas auto y heteroagresivas y no se objetivan otras alteraciones psicopatológicas en el momento actual, salvo el aumento de impulsividad referido.
Conclusiones:
La evidencia científica actual describe un mayor riesgo de intentos de suicidio y suicidios consumados en pacientes con TEA, especialmente aquellos que presenten una comorbilidad psiquiátrica asociada. Así mismo describen factores de riesgos específicos diferenciales a la población general. Es importante conocer estos últimos para tener un mejor manejo clínico y realizar un abordaje multidisciplinar de manera precoz. Son necesarios más estudios en este ámbito, sobre todo en edades infantojuveniles.
