Conducta suicida en la senectud. Tentativa de suicidio por intoxicación con organofosforados

Introducción y descripción del caso:
Mujer de 71 años con antecedentes de pluripatología. Valorada los meses previos en Psiquiatría por síndrome depresivo y abuso de analgésicos. Tras sobreingesta de organofosforados requiere inicialmente ingreso en Unidad de Cuidados Intensivos. Posteriormente traslado a Medicina Interna donde es valorada en varias ocasiones por Psiquiatría iniciándose tratamiento psicofarmacológico. Finalmente se decide ingreso programado en Unidad de Hospitalización Breve para contención y ajuste de tratamiento, dado que la paciente no presentaba arrepentimiento sobre gesto autolítico grave.
Exploración psicopatológica y pruebas complementarias:
Consciente y orientada en las tres esferas. Colaboradora en la entrevista. No agitación psicomotriz. Discurso coherente y fluido, repetitivo en torno a su marido y supuesto episodio de infidelidad. Quejas por cefaleas tensionales. Tono y tasa del habla adecuados. Afecto hipotímico. No aumento de ansiedad basal. No alteraciones del ciclo vigilia-sueño. Normorexia. Posible ideación sobrevalorada de infidelidad, pensamientos rumiativos y querulantes. Ideas pasivas de muerte sin ideación autolítica estructurada. No alteraciones sensoperceptivas. Impresiona de deterioro cognitivo leve. No auto ni heteroagresividad. Juicio de realidad conservado.
Se realizaron las siguientes pruebas complementarias: estudio analítico, radiografía de tórax y electrocardiograma.
Evolución y tratamiento:
Según familiares la paciente presentaba una personalidad previa rígida, con rasgos obsesivos y escasa externalización de preocupaciones o problemas. En los últimos 10 años habían objetivado una demarcación más acusada de estos rasgos, con empeoramiento anímico asociado, irritabilidad, descuido de la imagen, conductas de acumulación , rumiaciones en torno al miedo de quedarse sola y posible infidelidad de su marido, llegando a realizar interpretaciones delirantes sobre el tema. En 2010 fue evaluada por Neurología por fallos mnésicos, realizándose estudio Neuropsicológico que puso de manifiesto un deterioro cognitivo leve de perfil vascular, lo cual podría justificar todos los cambios previamente comentados así como un cuadro depresivo.
Durante el ingreso se inicia tratamiento con antidepresivos y antipsicótico. Su evolución es favorable con buena adaptación a la unidad desde el principio, adecuada participación en las diferentes terapias y motivada para la intervención psicoterapéutica de sus ideas de muerte e interpretaciones delirantes.
Discusión y conclusiones:
La depresión es el trastorno psiquiátrico más frecuente en los ancianos. En mayores de 65 años, sigue siendo más habitual en mujeres. Atendiendo a la clínica, encontramos síntomas afectivos, cognitivos, somáticos y conductuales, con especial atención dentro de estos a los impulsos suicidas. El 60-90% de los ancianos que realizan un intento de suicidio presentaban sintomatología depresiva previamente. El suicidio entre los ancianos constituye una significativa causa de muerte y además la conducta suicida tiene algunos rasgos distintivos: realizan menos intentos si comparamos con otros grupos de edad, pueden llegar a asumir formas pasivas o silenciosas, suelen ser con importante premeditación, manifestando escasas señales de aviso y usando métodos más letales.
