Asociación de aripiprazol intramuscular de larga duración y clozapina en tratamiento de primeros episodios con psicosis resistente.

Varón de 21 años que ingresa en UHSM tras intento autolítico mediante arma blanca. Cuenta con antecedentes familiares de tío paterno con esquizofrenia. No presenta antecedentes somáticos de interés salvo consumo habitual de cannabis. Realiza seguimiento y tratamiento en USMC de referencia, con orientación diagnóstica de trastorno psicótico a filiar (incluido en censo de intervención temprana en la psicosis). El paciente convive con sus padres y su hermana menor de 14 años. Su principal actividad lúdica es tocar la guitarra. Mantiene muy escasas relaciones sociales, tan solo un grupo de amigos relacionado con el consumo de cannabis. Los síntomas se inician 3 años antes, en contexto de exacerbación del consumo de tóxicos. Desde entonces ha predominado un cuadro de sintomatología negativa con inhibición, aislamiento, embotamiento afectivo, pensamiento y discurso pobre, con abandono de actividades habituales. Fue derivado a Hospital de Día de Salud Mental, acudiendo durante más de un año, en tratamiento con Olanzapina 15 mg. Se procedió al alta por nula mejoría y nula implicación en el proceso terapéutico con estancamiento en su evolución. Tras el alta de Hospital de Día abandona totalmente el tratamiento por quejas de sedación. Durante la primera revisión en USMC se le prescribe Aripiprazol 5 mg. A los pocos días inicia un cuadro de inquietud y trastornos de conducta por el que ingresa en UHSM, administrándosele Aripiprazol im de larga duración. Reingresa tras pocos días de alta por inquietud, nerviosismo, insomnio, cierta desinhibición sexual, fenómenos de extrañeza del entorno y de su yo, delirios de culpa y de filiación y alucinaciones auditivas que le incitan a conductas auto y heteroagresivas hacia la familia. El paciente es capaz de expresar angustia derivada de los síntomas psicóticos, mostrando un discurso más fluido. Se mantienen los momentos de perplejidad, hipoprosexia y ambivalencia afectiva. Dada la escasa respuesta a olanzapina, decidimos añadir Risperidona hasta dosis de 12 mg como potenciador de Aripiprazol im manteniendo una evolución tórpida, presentando trastornos conductuales graves como varias fugas de la unidad, e intentos autolíticos por precipitación, intentos de quemarse con los cigarrillos en diferentes partes del cuerpo como los ojos. Dada la mala evolución y los tratamiento probados, decidimos iniciar tratamiento con Clozapina como coadyuvante de aripiprazol im, hasta una dosis de 175 mg. Su evolución es sorprendentemente positiva, ceden los síntomas psicóticos y las ideas autolíticas, manteniéndose ajustado en conducta. Al alta se compromete a implicarse en el plan terapéutico y acudir a Hospital de Día. En dicho dispositivo continúa con una evolución favorable, relacionándose correctamente con compañeros y participando en las actividades propuestas.
Señalar con este caso clínico la buena respuesta, en pacientes con psicosis resistentes con ideas autolíticas, a la asociación Aripiprazol im y Clozapina cuyos mecanismos de acción se complementan y actúan mejorando tanto los síntomas positivos como negativos.
