Cuando menos lo esperábamos…utilizó sus armas.

Varón de 42 años que ingreso por trastornos de conducta secundarios a síndrome delirante.
Antecedentes somáticos de vitíligo.
Antecedentes psiquiátricos de seguimiento y tratamiento en USMC de referencia con orientación diagnóstica de trastorno adaptativo y rasgos anómalos de personalidad, dado de alta por mejoría 8 meses antes del presente ingreso.
Datos de filiación: vive solo en la casa propiedad de sus padres, es el mayor de 3 hermanos, el menor de ellos con trastorno mental orgánico tras accidente de tráfico. No tiene pareja. A nivel laboral, había ejercido varios trabajos cualificados, actualmente en desempleo.
El paciente ingresa de forma involuntaria por conductas extrañas en vía pública, según refería como forma de reivindicar su situación de precariedad económica. Refiere relación conflictiva con sus hermanos por la herencia de la casa propiedad de sus padres donde vive. Según informa en unos días se celebrará un segundo juicio, con temor a ser expulsado de la casa en la situación de precariedad que se encuentra. Paralelamente expresa que afortunadamente esta situación ya no le preocupa, ya que desde hace varios meses sabe a ciencia cierta que va a contraer matrimonio con un miembro de la Casa Real y que además lleva años realizando un proyecto de reforma económica que ya ha llegado a nivel político y que se va a poner en práctica en España para salir de la crisis, tal proyecto le va a hacer millonario. Se le administra tratamiento con Olanzapina (30 mg) sin clara mejoría por lo que se le añade Ácido Valproico crono (1500 mg). Realizamos varias entrevistas familiares con su hermana quien transmite mensajes ambivalentes durante todo el ingreso. La duración del ingreso se va prolongando, le llega la orden de desaucio. Solicita diariamente el alta refiriendo que le angustia estar tanto tiempo ingresado, en una ocasión me enseña en consulta varios lápices afilados y una cinta realizada con trozos de esparadrapo, refiriendo “estas son mis armas si no me dais el alta, no puedo seguir aquí encerrado…” verbaliza planes adecuados de futuro. Finalmente la hermana cede y acuerdan que podrá seguir viviendo en la casa hasta que se le conceda una prestación económica, el paciente se muestra aliviado y positivo. Mejora la relación con su hermana que le llama a diario. Optamos por administrar tratamiento im de larga duración por la escasa conciencia de enfermedad y escaso apoyo familiar y comienza a acudir durante el ingreso a Hospital de Día de Salud Mental con buena adaptación y participación. No verbaliza en ningún momento ideas autolíticas. Se le concede un permiso domiciliario a su casa durante en el cual se suicida por ahorcamiento.
Ante casos como este con desenlace tan fatal es necesario reflexionar y analizar los sucesos y factores de riesgo del paciente para poder prevenir futuros suicidios.
