Abordaje Terapéutico en Patología Dual: Cuando todo influye.

Paciente con diagnóstico simultáneo de Esquizofrenia Paranoide, Consumo Perjudicial de Alcohol, Ludopatía y Retraso Mental Leve en el que la confluencia de las diferentes patologías interactúa complicando la evolución y el pronóstico del trastorno psiquiátrico de base.
El consumo de alcohol puede ser un síntoma más, o una complicación de otra patología, siendo muy frecuente la aparición de manera conjunta, en lo que llamamos patología dual, generando así mismo una mayor frecuentación de los servicios de urgencias en comparación con otros pacientes que sólo presentaban abuso de alcohol o un trastorno psiquiátrico. Esto conduce a la necesidad de intervenciones adaptadas individualmente para pacientes duales, como en este paciente donde el no tratamiento específico del resto de diagnósticos estaban actuando como elemento mantenedor de la clínica psicótica y de los trastornos conductuales.
Las adiciones entre los pacientes diagnosticados de psicosis esquizofrénica, tienen interés primordial en la práctica clínica, ya que muchas de estas adicciones provocan reactivación de la sintomatología psicótica, aumento de los trastornos de conducta y peor cumplimiento terapéutico. Esto ocasiona un aumento del número de reagudizaciones y de ingresos psiquiátricos.
Ell debate del diagnóstico entre si es un cuadro de patología dual, respecto a si es o no una psicosis en cuyo contexto aparecen las adicciones como síntomas, retrasa el abordaje terapéutico que debe ser sobre todas las manifestaciones clínicas, priorizando la psicosis y el trastorno por uso de sustancias.
Por tanto, en nuestro paciente un diagnóstico adecuado de las diferentes patologías que actuaban a veces como desencadenante y otras como mediatizadoras del curso clínico, y por tanto de su evolución, nos llevó a un abordaje integral de las mismas, que a través de una estructura jerarquizada especializada permitió el diseño de un proyecto terapéutico con los recursos existentes, funcionando en red y articulando decisiones y acciones desde la Unidad de Salud Mental Comunitaria y el Centro de Tratamiento de Adicciones, alcanzando de este modo la estabilización del paciente.
De esta manera la repercusión de la estabilización clínica ha permitido una mejoría en diferentes aspectos. Por un lado se ha podido simplificar el tratamiento farmacológico reduciendo el número de fármacos antipsicóticos y benzodiacepinas, así como las dosis de los mismos. Además se ha producido un importante ajuste conductual que ha favorecido una mayor integración social del paciente, con una mejora en las relaciones familiares y la integración en a sociedad a través de la realización de actividades en la comunidad.
