Un proceso de transformación para mejorar el mundo, a propósito de un caso clínico.

Varón de 51 años atendido en nuestro Servicio de Urgencias Hospitalarias tras pérdida de seguimiento y tratamiento a raíz de pandemia sanitaria por COVID-19. En la misma, hace referencia a trama delirante-alucinatoria de transformación corporal, en la cual está desarrollando una serie de habilidades tanto a nivel corporal (rejuvenecimiento, aumento de fuerza y velocidad, aumento de tamaño, …) como mental (ampliación de conocimientos teóricos previos, aprendizaje de nuevas disciplinas que no dominaba previamente, descubrimiento de tramas conspiracionistas a nivel mundial,…), todo ello guiado por “una voz”, de nombre “Nicky”. Asociaba de base ideación delirante de persecución y vigilancia por servicios de inteligencia tanto nacionales como internacionales, que en otros momentos vitales había desencadenado fugas repentinas del domicilio por repercusión afectiva y conductual graves.
Del mismo modo, se objetivaba ánimo exaltado, con aceleración de pensamiento y discurso, presión al habla e insomnio global progresivamente de evolución en los últimos 4 meses.
Previamente a este episodio, el paciente había estado en seguimiento a nivel comunitario con orientación diagnóstica de “Trastorno Esquizoafectivo”, aunque se recogía en su evolución una mínima conciencia de enfermedad con dificultades asociadas para la correcta cumplimentación del tratamiento psicofarmacológico. Sin consumo de tóxicos, soporte sociofamiliar adecuado a excepción del último periodo, al encontrarse en claudicación y el paciente haber incluido en trama de contenidos paranoides a su entorno.
En el episodio descrito, presentaba nula conciencia de enfermedad, abandono del tratamiento pautado previamente, al igual que conductas de riesgo secundariamente al cuadro clínico, con conductas desorganizadas de deambulación por zonas conflictivas, intentos de “salvar lugares que podía ver que estaban malditos…se habían hecho cosas malas y podía percibirlo…tenía que conseguir limpiar las zonas que encontraba” y pernoctaciones en vía pública.
Fue precisa su hospitalización durante un periodo de dos meses para la estabilización psicopatológica paulatinamente, lográndose a través de pauta con inyectable de liberación prolongada y toma de tratamiento oral con clozapina.
Se derivó a recurso terciario de rehabilitación y soporte, alcanzándose a día de hoy la estabilidad psicopatológica mantenida, correcta adherencia a la pauta psicofarmacológica con la mínima dosis eficaz, mejoría en la conciencia de enfermedad y recuperación progresiva de relaciones con entorno sociofamiliar.
Ha sido posible elaborar tanto con paciente como familiares la última descompensación psicopatológica descrita, remitiendo la presión del cuadro clínico y pudiendo retomar funcionalidad previa gracias a un abordaje multidisciplinar planteado en el periodo de seguimiento actual.
