Autolesiones: ¿Conducta adictiva?

Adolescente mujer de 13 años de edad, sin antecedentes en psiquiatría, es derivada por primera vez a salud mental, tras haber descubierto autolesiones en ambos brazos y piernas. Nacida en Ecuador, padres separados hace 4 años, trasladándose con su madre a España hace 3 años, escasa relación con el padre. Es la quinta de una fratria de cinco hermanos. Actualmente vive con su madre y uno de sus hermanos. Cursa primero de educación secundaria con dificultades para la adaptación al nuevo colegio y bajos resultados académicos. Niega antecedentes familiares en salud mental.
En la primera consulta primero se entrevisto a la joven, incorporándose posteriormente la madre a la entrevista. La adolescente refirió haber visto este tipo de prácticas por Internet y sin saber muy bien explicar el motivo, empezó a realizarse cortes sin intencionalidad suicida. Refiere que le relajan estas conductas, aunque en ocasiones se las realiza sin tener excesiva ansiedad, provocándole un estado placentero la autolesión. Describe inestabilidad emocional, sin clínica afectiva mayor. Dificultad para relacionarse con iguales sintiéndose rechazada por sus compañeros debido a sus rasgos fenotípicos diferentes. Niega consumo de drogas. Cuenta buena convivencia en el domicilio familiar, describiendo a su madre como exigente y dominante. Echa de menos a sus hermanos, no a su padre ya que siempre ha estado ausente por trabajo y vida social, comentando que bebía alcohol en exceso. La madre refiere haber realizado las labores de crianza en solitario, ya que su marido pasaba poco tiempo en domicilio. Reconoce haber sido excesivamente protectora con su hija pequeña.
Se realizó un abordaje multidisciplinar en una unidad de salud mental infantojuvenil, para resolver y evitar cronificación de problemas individuales e interpersonales. Se trabajo la desregulación emocional e interpersonal y abordaje de las conductas desadaptativas como las autolesiones para evitar cronificación. La evolución fue satisfactoria, mejorando la inestabilidad emocional, el rendimiento académico y la relación con iguales. Han disminuido las conductas autolesivas, aunque ocasionalmente presenta pensamientos intrusivos sobre estas conductas, realizándose algún corte esporádico.
Conclusiones:
La prevalencia de conductas autolesivas no suicidas es elevada entre adolescentes, con tasas entre 15 y 20%. No hay diferencia significativa en cuanto al género si respecto al método utilizado, las mujeres usan más los cortes y los hombres golpearse o quemarse. Los adolescentes con rasgos de inestabilidad emocional informan que se autolesionan para aliviar el dolor intrapsíquico, regulado por el sistema opioide endógeno. Hay estudios que avalan la teoría de desregulación de los opioides que subyace en pacientes con inestabilidad emocional. Las beta-endorfinas son las encargadas de aliviar el dolor en situaciones de estrés para ayudar al individuo a sobrevivir. Curiosamente, las personas con trastorno de inestabilidad emocional (TLP) muestran un mayor umbral del dolor después de los estresores dolorosos agudos, mientras que muestran una menor tolerancia al dolor crónico. El bajo nivel basal de opioides endógenos en el TLP podría explicar su sensación de vacío y disforia crónica, y la regulación positiva compensatoria de los mureceptores podría reflejarse en los efectos gratificantes de las conductas autolesivas.
