Suicidio en el embarazo

Mujer. 39 años. Vive en pareja. Madre de una hija de 20 años. En paro. Derivada por fundación de ayuda a madres en riesgo de exclusión, por bajo estado de ánimo e ideación autolítica. No sigue tratamiento. Embarazada de siete meses. El padre es desconocido.
Presenta un episodio depresivo grave (Hamilton DS) con alto riesgo (ERS Plutchik) y alta intencionalidad suicida (EIS Beck). Previamente ha contactado con Ginecología para seguimiento embarazo y con Salud Mental (Urgencias y CSM) por dos intentos autolíticos (sobreingesta y venoclisis). No han comenzado tratamiento ni seguimiento.
Hace un año presentó una fase de manía, perdió su trabajo, denunció falsamente a su pareja por malos tratos, perdió los ahorros y tuvo abundantes relaciones sexuales de riesgo. Manifiesta haber tenido varios episodios depresivos desde los 15 años, y posteriormente en relación con acontecimientos vitales estresantes.
Iniciamos tratamiento farmacológico (Fluoxetina 20 mg/día y Lorazepam 2mg/día), psicoterapia de apoyo y un plan de cuidados en el domicilio. Posteriormente fue necesario un ingreso breve por intensa ideación autolítica. Dio a luz sin ninguna complicación.
Tras el parto añadimos Lamotrigina, realizamos psicoeducación del Trastorno Bipolar, coordinamos las visitas de los trabajadores sociales y realizamos una psicoterapia. Actualmente eutímica, sin riesgo autolítico.
El riesgo de suicidio aumenta en mujeres con un embarazo no deseado y embarazadas con depresión no tratada. El embarazo, en personas con patología mental, puede ser una buena oportunidad para iniciar una atención integral y multidisciplinar.
Aunque en los informes de Urgencias, CSM y Obstetricia se refleja una buena praxis, parece que los protocolos no son suficientes para prevenir el suicidio. Puede ser necesario que el profesional, de acuerdo con las guías clínicas y la deontología, asuma riesgos, no se deje manipular por el sistema y ponga en marcha acciones más incisivas en la atención del riesgo autolítico.
