A golpe de chasquido. A propósito de un caso.

Motivo de consulta. Mujer de 17 años que acude al Servicio de Urgencias por rigidez súbita en miembros superiores.
Antecedentes personales. Alergia a amoxicilina y a ácaros. Aftas de repetición. Reflujo gastroesofágico y asma. Convive con padres y un hermano. Menor de una fratría de cuatro.
Enfermedad actual.Aparición espontánea, tres semanas antes, de lesiones eritematosas en ambos muslos, siendo derivada a dermatología y realizándose biopsia. Súbitamente, estando en clase, presenta dolor en hipogastrio, debilidad generalizada, frío, hiperextensión proximal y flexión distal de manos acompañadas de movimientos involuntarios por lo que acude a urgencias. En menos de 24 horas esta sintomatología se amplía a los pies. Se realiza ingreso en reumatología para descartar vasculitis. Durante el ingreso presenta “convulsiones” dónde no hay pérdida de consciencia, cansancio posterior pero sin periodo post-ictal. Se descarta organicidad y se solicita valoración por psiquiatría. No se objetiva patología psicótica ni afectiva mayor y se da cita de forma ambulatoria. Destacan ciertas dificultades familiares.
Evolución. A la semana del alta hospitalaria, mejoría súbita de pies, pero empeoramiento de manos con imposibilidad de realizar actividades diarias básicas (comer, ducharse, vestirse, ir a clase…). Vuelve al Servicio de Urgencias por imposibilidad para el movimiento lingual de forma repentina. Cede espontáneamente a las 24 horas. Unos días después, intentando mover las manos, “escucha un chasquido y siente un dolor muy fuerte” recuperando la movilidad completa. Actualmente asintomática, sin dificultad en la movilidad a ningún nivel, y colaborando adecuadamente con el seguimiento.
Conclusiones.Los trastornos somáticos, entre los que podemos incluir al trastorno de conversión, estarían dentro de los trastornos menos estudiados de la psiquiatría infanto-juvenil. El trastorno de síntomas neurológicos funcionales (DSM-V) se presenta con síntomas que afectan a las funciones motoras (crisis convulsivas, paresias, movimientos anormales, entre otros) o sensoriales (anestesia, parestesias, ceguera, entre otros), pero originados por factores psicológicos. Los síntomas no son fingidos, responden a motivaciones inconscientes. Incidencia de este trastorno, sobre todo en mayores de 10 años, 3.1 niñas por niño. En un porcentaje importante, los adolescentes con diagnóstico de trastorno de conversión tienen una historia de buen comportamiento en la casa, colegio (alto rendimiento académico). No se evidencia conflicto con figuras de autoridad y niegan estresores vitales significativos, como pasaba en nuestro caso. En la actualidad, no existe un tratamiento específico y exclusivo para los trastornos conversivos. Resulta indispensable, en este tipo de paciente, una adecuada alianza terapéutica donde se pueda explicar los mecanismos inconscientes en la forma en que se producen los síntomas físicos y poder superar la reticencia del paciente en aceptar que la causa de sus síntomas somáticos es un trastorno psiquiátrico. Los síntomas conversivos de inicio agudo, pueden resolverse espontáneamente con la explicación y sugestión. Es fundamental mantener la vigilancia en la aparición de nuevos síntomas y que sean evaluados adecuadamente.
Con este caso, queríamos señalar la importancia de este trastorno, que en ocasiones debido a la etiología multifactorial, la escasa experiencia clínica y la diversidad de sintomatología, implica un importante desafío terapéutico.
