Un niño peculiar

INTRODUCCIÓN
Paciente varón de 12 años que reside con sus padres y su hermana de 14 años en el domicilio familiar. Cursa 1º ESO con aceptable rendimiento, no ha repetido cursos. Dificultades en la relación con iguales en el colegio.
Se trata de un paciente de riesgo por antecedentes psiquiátricos en familiares de primer grado: hermana con Psicosis no orgánica de “very early onset” y padre con Trastorno Bipolar.
Respecto a la historia evolutiva, fue un embarazo deseado y parto sin complicaciones. Alcanzó Ios hitos del desarrollo con retraso, también presentó alteraciones en la psicomotricidad fina (cordones, cubiertos). Inició el contacto con Salud Mental por dificultades en el desarrollo del lenguaje y más tarde por mutismo selectivo, para lo que se pautó Fluoxetina 20mg.
Acudió al Servicio de Urgencias derivado para estudio de cuadro de dos meses de evolución consistente en tendencia al aislamiento con absentismo escolar, alteraciones conductuales y episodios de heteroagresividad en domicilio.
Hacía aproximadamente seis meses los padres observaron un empeoramiento consistente en tendencia al aislamiento (no salía de casa; los profesores tenían que acudir al domicilio), mayor inhibición, abandono del autocuidado. Pasaba la mayor parte del tiempo encerrado en la habitación, jugando con videojuegos. Tenía el ciclo de sueño-vigilia desestructurado.
La madre había observado soliloquios y risas inmotivadas. Se evidenciaba falta de límites en la familia, muy aglutinada con escasa diferenciación de roles. Los padres impresionaban de suspicacia.
EXPLORACIÓN PSICOPATOLÓGICA
En consulta consciente, tranquilo, cabizbajo. Enlentecimiento motriz. Contacto y fenotipo peculiares. Escasa resonancia afectiva. No mantenía contacto ocular. Paratonía, disminución del braceo. Estereotipias motoras en hombros y manos. Flexibilidad cérea. Obediencia automática. Mantenimiento de posturas anti gravitatorias. No fue posible explorar presencia de alteraciones sensoperceptivas por mutismo.
EVOLUCIÓN
Al inicio del ingreso persistía la clínica catatoniforme, por lo que se inició tratamiento con benzodiazepinas. A los tres días, el paciente era capaz de comer y asearse solo, realizaba movimientos espontáneos, y comenzó a interactuar con el personal mediante escritura.
Se inició tratamiento con aripiprazol ante la sospecha de trastorno psicótico, debido al perfil activador. Comenzó a emitir lenguaje, sin alteraciones formales ni del contenido. Refería que hacía seis meses había comenzado a sentir miedo infundado, sensación de que otros compañeros le vigilaban y se reían de él. Describía alucinaciones auditivas en forma de voces imperativas que comentaban y criticaban sus acciones.
Las benzodiacepinas se fueron disminuyendo conforme mejoraba la clínica. El aripiprazol se fue aumentando hasta dosis de 12,5 mg/día con buena tolerancia. Al alta, fue derivado a Hospital de Día para mantener la estabilidad psicopatológica.
CONCLUSIONES
El caso clínico previamente expuesto nos planteó un desafío tanto a nivel diagnóstico (diagnóstico diferencial con trastorno depresivo, TEA, trastornos de origen metabólico y autoinmune, y psicosis y esquizofrenia infantil). En caso de refractariedad de la clínica motora, hubiésemos recurrido a TEC.
BIBLIOGRAFÍA
Neuromotor Phatology in Schizofrenia. Schizofrenia Research Volume 200, Pages 1-116 (October 2018).
Hauptman AJ, Benjamin S. The Differential Diagnosis and Treatment of Catatonia in Children and Adolescents. Harv Rev Psychistry. 2016 Nov/Dec;24(6):379-395.
