¿Narcolepsia-cataplexia o trastorno conversivo? A propósito de un caso

Caso clínico sobre un varón de 26 años que sufre crisis de pérdida de tono muscular y
consciencia que impresionan de episodios de narcolepsia cataplexia. Tras ser valorado en
neurología y descartando epilepsia se decide ingreso en unidad de agudos de psiquiatría para
estudio. Se solicitan diferentes pruebas como HLA de narcolepsia e hipocretina en líquido
cefalorraquídeo.
Durante el ingreso se observan numerosas crisis, de duración variable, desde segundos hasta
las tres horas. Las crisis no son precedidas de auras y tras éstas el paciente despierta
completamente orientado, sin periodo postcrítico, aunque a veces refiere un fuerte dolor de
cabeza. Durante la evolución de la enfermedad el paciente ha sufrido numerosas lesiones,
quemaduras, contusiones, rotura de dos pares de gafas, … El paciente permanece tranquilo y
colaborador en todo momento, destacando la indiferencia en cuanto al síntoma y la represión
como mecanismo de defensa. Se comienza a tratar con metilfenidato, modafinilo y
clomipramina, sin una clara diferencia significativa en cuanto al número de episodios. El
tratamiento no le causa importantes efectos secundarios, a parte de un aumento en la tensión
arterial y en la frecuencia cardíaca, sin ser éstas graves.
Aunque al principio el diagnóstico se inclinaba más hacia el trastorno neurológico, a medida
que pasaba el ingreso se iba inclinando más al trastorno conversivo, encontrándose beneficios
neuróticos (el constante cuidado de su madre y la atención de su familia) e incluso beneficios
primarios (el paciente está pendiente de un tribunal para prolongar la baja laboral). Aun así el
trastorno conversivo tiene que ser un diagnóstico de exclusión por lo que había que completar
el estudio para descartar el trastorno de narcolepsia cataplexia. El resultado de genética con
HLA de narcolepsia resultó negativa, aunque este resultado no descarta definitivamente el
diagnóstico. También se realizó un estudio cardiológico con un Holter que también resultó sin
alteraciones.
El paciente se fue de alta tras haber realizado todas las pruebas, quedando pendiente el
resultado de la hipocretina, y con seguimiento por parte de neurología y psiquiatría. También
quedó pendiente una polisomnografía para el estudio de las fases del sueño, aunque está debe
ser realizada sin estar el paciente en tratamiento.
Con este caso se pretende reflejar la dificultad del diagnóstico diferencial entre un trastorno
neurológico y un trastorno conversivo y la importancia de que éste último sea un diagnóstico
de exclusión, sin dejar de estudiar otros posibles diagnósticos.
