“Yo consumo lo normal…”

Varón de 46 años que se encuentra en UCI tras intento de ahorcamiento la noche del sábado. No antecedentes psiquiátricos registrados en historia dlínica. Antecedente de intervención quirúrgica de bypass gástrico realizada en 2021.
El paciente a nuestra llegada se encuentra despierto, mantiene conversación, se encuentra ajustado en conducta. Explica no recordar nada de lo sucedido ni cómo pudo llegar al hospital. Reconoce que se encuentra en el hospital pero no logra establecer en qué zona del hospital está ingresado. Describe haber visto a su pareja durante el desayuno y nos relata lo que ésta le ha contado sobre los sucesos que motivaron el ingreso. Expresa ser bebedor de alcohol de forma moderada (unas 4 UBE/día), negando el consumo de otros tóxicos, y relacionando este consumo con situación de estrés que mantiene por dificultades económicas en el ámbito familiar. Solicitamos permiso para entrevistarnos con su pareja, que el paciente acepta.
Al entrevistarnos con su pareja nos describe los hechos acontecidos previos al ahorcamiento del paciente. Destaca el consumo de cocaína (que impresiona de diario) y el consumo de alcohol más elevado del descrito por el paciente (aproximadamente unas 16 UBE/día en cerveza y consumo añadido de alcohol destilado de mayor graduación). Refiere discusión de pareja en la noche del sábado, tras cumpleaños de su hijo, tras la cual el paciente realiza intento autolítico mediante ahorcamiento en el jardín de su vivienda, con material propio, siendo rescatado de forma prematura por su pareja y su cuñada . A nivel longitudinal, la acompañante describe conducta que dificultan la relación de pareja “me coloca grabadoras en la casa… en el bolso… me vigila con quien estoy y con quien no…” haciendo posteriormente relación entre estas conductas y el consumo de tóxicos. Se explica al paciente las contradicciones encontradas entre el discurso relatado por él y el de su pareja y reconoce consumo de cocaína diario “pero un gramo o gramo y poco… vamos lo normal… quien le diga que no consume eso ya le digo yo que le miente…”
En un encuentro posterior se observa mejoría de la tendencia al sueño. Admite consumo abusivo de alcohol y de cocaína, así como situación de estrés laboral y dificultades en el plano económico que favorecen el aumento del consumo de tóxicos. Explica contenidos del pensamiento descritos anteriormente por su pareja como relacionados con el consumo de alcohol abusivo y crónico. Expresa que mantiene recuerdos vagos de la situación en los momentos previos al intento autolítico, no logrando describir el intento en sí, describiendo un corte en la memoria longitudinal hasta su despertar en la UCI. Actualmente niega la presencia de ideación o intencionalidad autolítica o autolesiva, se sorprende por el gesto realizado durante el episodio de intoxicación y expresa planes correctos de futuro. Destaca la escasa capacidad de insight sobre la impulsivdad, la letalidad del gesto y la asociación del mismo con estado de intoxicación.
