Viviendo con Dolor

Introducción:
El dolor crónico es tan complejo que conlleva problemas físicos y psicológicos. Con frecuencia la experiencia de dolor genera problemas de ansiedad, depresión, ideas de suicidio y afecta seriamente a la calidad de vida de la persona, limitando su funcionamiento social y laboral.
Objetivos: 1) Realizar un perfil del paciente, 2) Describir la intervención realizada y 3) Describir el resultado de las escalas utilizadas
Metodología: Estudio de caso único (N=1). La captación del paciente fue en las consultas externas de psiquiatría mediante entrevista directa. Se aplicaron las Escalas BDI II y de SAD PERSONS.
Caso clínico:
Varón de 56 años, el menor de 3 hermanos. Soltero, vive solo, tiene una hija de 21 años con la que no tiene relación. Se encuentra incapacitado desde hace 20 meses, se dedicaba al almacenaje.
Su primer contacto con psiquiatría es en el 2014, acude a las consultas de la unidad de salud mental derivado por su médico de cabecera por sintomatología depresiva secundario a dolor crónico e incapacitante para sus actividades diarias. En tratamiento con escitalopram 20mg sin mejoría.
El paciente refiere que a raíz de una hernia lumbar, que ha sido intervenida en 3 ocasiones sin éxito, presenta un dolor persistente, que le impide caminar y ha disminuido su flexibilidad, se le ha diagnosticado de dolor crónico en seguimiento por la unidad de dolor, quedando incapacitado para trabajar.
Cree que el tiempo pasa y que no mejora a pesar de la rehabilitación y el tratamiento para el dolor, se ha convertido en una persona introvertida, aislada, tiene solo amigo y poca vida social, pasa triste la mayor parte del día, incapaz de experimentar placer y constantemente piensa en la muerte como un alivio a sus síntomas y solución a su problema.
Resultados:
En su primera entrevista, se obtiene en la escala de SAD un riesgo moderado ( 5 puntos); sexo varón, sin pareja estable, escaso apoyo social, enfermedad somática, depresión. En la escala BDI II obtiene un resultado de 23 puntos, depresión moderada.
Se lleva acabo una intervención psicoterapéutica donde se observan elevadas dificultades para las propuestas y el cambio. Se retira el antidepresivo previo y se inicia tratamiento con venlafaxina, llegando a dosis de 225mg día mejorando la sintomatología depresiva. Tras 5 meses de tratamiento farmacológico y 4 intervenciones psicoterapéuticas, se obtiene una puntuación de 14 en la BDI II.
Conclusiones:
Dado que el dolor puede tener un efecto psicológico sobre la vida del enfermo, el apoyo psicológico suele añadirse al apoyo farmacológico.
