Uso de asenapina en trastorno bipolar con episodios mixtos

Planteamos el caso de una mujer de 55 años que acude a consulta para continuación de su seguimiento. Ha estado en seguimiento durante años por psiquiatría y recibido tratamiento con diferentes antidepresivos (duloxetina, trazodona, agomelatina, sertralina, fluoxetina, paroxetina y mirtazapina). Realiza tratamiento con venlafaxina en dosis de 225 mg al día habiendo llegado a tomar dosis de hasta 300 mg. En las últimas consultas, hace unos 15 meses, se señala la sospecha de trastorno bipolar tipo II e intenta reducción de antidepresivos e inicio de quetiapina a dosis de 100 mg. La paciente no tolera dicho tratamiento, que dice que la deja “muy aplanada” y lo abandona junto con el seguimiento.
En la consulta se aprecia ánimo expansivo que alterna con sentimientos de minusvalía y tristeza, con aumento de la presión del habla, tendencia a la tangencialidad y los circunloquios, hiperactividad motora, hipergestualidad y taquipsiquia con discurso acelerado. Impresiona de rasgos de personalidad histriónicos e hipertímicos. Al relatar la evolución, comenta episodios depresivos que a su vez han ido acompañados de sintomatología similar a la actualidad (de hecho, ella describe en este tiempo sintomatología depresiva simultánea a la descrita previamente). Aunque inicialmente niega insomnio, refiere sensación de escasa necesidad de sueño y que a veces se queda barriendo hasta las 2 de la mañana para aprovechar mejor las horas.
Se decide iniciar tratamiento con un estabilizador del ánimo eligiendo asenapina a dosis inicialmente baja (5 mg al día) y aumentar después a dosis de 10 mg al día que la paciente prefiere tomar por la noche. Se explican los efectos del tratamiento y la mejoría esperable, así como la forma adecuada de tomarlo.
Al mes de tratamiento, la paciente comenta que está mucho mejor: es capaz de concentrarse en las tareas que realiza de una en una, más reflexiva, más adecuada a cada situación. Acude acompañada de su marido por indicación en la consulta previa. Él refiere que el cambio de la paciente es importante y que nunca la había visto como ahora. Ambos expresan importante satisfacción con el tratamiento.
Basándonos en la evidencia disponible, la asenapina es eficaz en el tratamiento de la manía aguda, incluido el tratamiento de episodios mixtos. A pesar de que los estudios aún son limitados, la asenapina, un antipsicótico multimodal de reciente desarrollo, parecer ser un tratamiento eficaz para la manía y en especial para la manía con características mixtas. Además, tiene un perfil de tolerancia razonable, con escasos efectos en la prolactina y otros parámetros metabólicos. Aunque no ha sido aprobada en el tratamiento de los pacientes con trastorno de personalidad, ha demostrado ser útil en la impulsividad y en la inestabilidad emocional propia del cluster B. Su combinación con antidepresivos precisa aún más estudios para poder determinar cuáles son los que presentan mejor perfil farmacodinámico y farmacocinético.
