Uso de antipsicóticos en embarazo

DESCRIPCIÓN DEL CASO
Paciente que ingresa en la Unidad de Hospitalización por descompensación psicopatológica.
Niega antecedentes médicos. Antecedentes psiquiátricos de años de evolución con orientación diagnóstica de Trastorno Esquizoafectivo. Refiere gestación de escasas semanas. Su psiquiatra referente ante su estabilidad clínica y su deseo de embarazo, había retirado progresivamente tratamiento psicofarmacológico, sin haberse producido desestabilización.
Acude al Servicio de Urgencias de Psiquiatría por presentar desde hace varios días insomnio, inquietud psicomotriz y desorganización conductual.
Anteriormente había acudido a Urgencias por episodio de ansiedad e inquietud, pautándosele Diacepam .
El día del ingreso, se inicia pauta de dosis baja de Haloperidol en solución.
La paciente y su familia rechazan realización de terapia electroconvulsiva.
Se pauta Haloperidol en baja dosis, Loracepam 1 mg y Zolpidem 5 mg para dormir.
EXPLORACIÓN Y PRUEBAS COMPLEMENTARIAS
Se mostraba consciente, orientada, parcialmente abordable y colaboradora, suspicaz. Ideación delirante autorreferencial, labilidad afectiva, desorganización conductual , inquietud psicomotriz, insomnio pertinaz.
Analítica dentro de los límites de la normalidad.
Se contacta con Servicio de Ginecología añadiéndosele al tratamiento ácido fólico y acordándose seguimiento estrecho conjunto.
DISCUSIÓN
El embarazo exige un considerable esfuerzo de adaptación, que puede desembocar en una patología psiquiátrica .
La frecuencia de psicosis durante el embarazo es menor que en postparto.
Existen pocos datos acerca de las acciones de los antipsicóticos sobre el desarrollo del feto, toxicidad neonatal y sus efectos a largo plazo. Deben considerarse los factores de riesgo asociados a la enfermedad mental con repercusiones graves sobre la evolución del embarazo. Evitar el uso profiláctico de antiparkinsonianos. El suplemento de calcio puede prevenir los síntomas. Como regla general hay que valorar el riesgo/beneficio de cada caso, limitándose el uso del antipsicótico a aquéllos en los que el riesgo potencial de la exposición al mismo sea menor que el derivado de su interrupción.
El Haloperidol es seguro durante el primer trimestre, existe riesgo de sintomatología neonatal extrapiramidal y podría usarse durante la lactancia.
En relación al uso de benzodiacepinas, no existe un consenso unánime. El lorazepam presenta una transferencia placentaria inferior al resto. Su uso se ha asociado ocasionalmente con atresia anal en el neonato.
CONCLUSIONES
Los cambios fisiológicos durante el embarazo pueden modificar la farmacocinética de los medicamentos afectando a su eficacia y a su seguridad.
La mayoría de principios activos atraviesan la barrera placentaria principalmente por un mecanismo de difusión.
En el tratamiento psicofarmacológico durante el embarazo, es imprescindible el consentimiento informado de la paciente.
Las dosis deben ser lo más bajas posibles pero efectivas. Hacia el final del embarazo suelen requerirse dosis más altas al aumentar el volumen de distribución .
Es preferible repartir la dosis para evitar picos plasmáticos elevados asociados a una única toma diaria que tendrían un mayor impacto sobre el feto .
Es preferible realizar un seguimiento frecuente de la paciente, estrechándolo al final del mismo y durante el postparto inmediato. Debemos coordinarnos con el servicio de obstetricia o de neonatología, si se prevee un posible síndrome de discontinuación neonatal .
