Suicidio y violencia de género

Presentamos el caso clínico de una mujer de 36 años de edad, casada y con una hija de 9 años, que comienza a hiperfrecuentar el Servicio de Urgencias Hospitalarias y las Consultas Externas (Neurología, Ginecología y Psiquiatría) presentando molestias físicas y psíquicas inespecíficas. Es diagnosticada de un trastorno ansioso-depresivo. Reaparece en el Servicio de Urgencias realizando múltiples sobreingestas medicamentosas en el contexto de una separación por violencia de género. Ingresa en julio, agosto y septiembre de 2014 en la Unidad de Agudos de Psiquiatría, pasando posteriormente a realizar seguimiento en Hospital de Día Psiquiátrico. Desde esta Unidad se logra la desintoxicación de benzodiacepinas así como la contención de la ideación autolítica de la paciente, acompañándola en el proceso de su separación. No obstante, el riesgo de recaída, dados sus antecedentes, no es desestimable.
La relación existente entre violencia de género y suicidio ha sido puesta de manifiesto en diferentes informes. Así, la probabilidad de que una mujer maltratada padezca trastornos mentales (incluida conducta suicida) es dos veces superior a la de mujeres que no han sufrido maltrato. Un estudio realizado en España con mujeres que buscaron asistencia tras ser víctimas de violencia de género observó que, durante el tiempo que estuvieron sometidas a violencia, el 63’2% llevó a cabo un intento suicida que requirió asistencia médica y el 18’4% presentó ideación suicida. En la práctica totalidad de los casos existió violencia psíquica acompañada o no de violencia física o sexual.
Entre las consecuencias de la violencia de género para la salud están las fatales (muerte por homicidio o suicidio) y las consecuencias en la salud física, psíquica, sexual/reproductiva y social. Entre las consecuencias en la salud psíquica están: depresión, ansiedad, trastorno del sueño, trastorno por estrés postraumático, trastornos de la conducta alimentaria, intentos de suicidio y abuso de tóxicos y alcohol.
