Suicidio y enfermedad terminal. Cuando la moral y la ética entran en conflicto

Como personal especialista en Salud Mental nos enfrentamos día a día al “paciente suicida”. Tras este paciente, en la mayoría de los casos, subyace una patología psiquiátrica clara sobre la que podemos actuar y orientar. En los menos, nos encontramos con personas que han acudido a ello con el objetivo de tener una “buena muerte” “llegar a destino lo más rápido posible”, y bajo los que no subyace una patología psiquiátrica clara. Son estos los que nos remueven, son estos sobre los que en muchas ocasiones no sabemos cómo actuar.
A través de la exposición de un caso clínico, exploraremos la asistencia de un suicidio frustrado en una persona en fase terminal de su enfermedad, donde los debates al respecto de la buena muerte, el significado de la vida y el alivio del sufrimiento fueron diarios. Y sobre el cual realizamos una intervención orientada a él como persona sufriente y doliente. No solo trabajamos el proceso de muerte, incapacidad, sufrimiento, dolor y trascendencia; sino que al mismo tiempo ayudar, acompañar y respetar al paciente en la ultima fase de su vida
Tal como describiría Simone de Beauvoir en “Soy incapaz de creer en la infinidad, pero tampoco acepto lo finito”.
