¿Suicidio u homicidio?

“O me mato o la mato” es la frase que resume el caso de una niña de 13 años que realiza un intento de homicidio hacia su madre tras haber protagonizado dos intentos autolíticos previos de alta letalidad (intento de precipitación y de ahorcamiento frustrados) sin crítica ni arrepentimiento en el momento actual de los mismos.
En la literatura existen datos que demuestran una asociación positiva entre el nivel de psicopatía y la presencia de intentos de suicidio. Ya, desde el DSM – IV se viene señalando que las personas diagnosticadas de trastorno antisocial de la personalidad tienen mayores probabilidades que la población general de morir de forma violenta, por ejemplo, suicidándose. Esta asociación está centrada en aspectos de impulsividad y desinhibición conductual. El suicidio en niños y adolescentes es un serio problema de salud pública que ha registrado un aumento importante a nivel mundial. Los niños y adolescentes que reciben atención médica por comportamientos suicidas requieren una cantidad variable de intervención médica, social y psiquiátrica dependiendo de la seriedad y la repercusión de su intención y conductas, de sus factores de riesgo subyacentes y de su sistema de apoyo emocional, que obliga a las distintas disciplinas a trabajar de forma coordinada. El caso que presentamos, expone distintos factores de riesgo de la conducta suicida en población infantil, en una chica de 13 años con rasgos psicopáticos de personalidad, entre los que destacar la ausencia de resonancia afectiva y de arrepentimiento, incluso ante el grave hecho de haber llegado a intentar asesinar a su madre, siendo plenamente consciente y conociendo las consecuencias que de ello derivarían (como el hecho de ser inimputable a la edad de 13 años).
