Sobreingesta y trasplante, ¿Hasta donde se debe llegar para evitar un intento autolítico?

Paciente mujer, de 26 años de edad, ingresada en una Unidad de Media Estancia de psiquiatría con el diagnóstico de Trastorno Límite de Personalidad, con múltiples antecedentes de intentos autolíticos en los dos últimos años (por defenestración, venoclisis, sobreingestas, etc) que acude al Servicio de Urgencias del H.U. Ramón y Cajal el 4 de febrero de 2017 por sobreingesta de paracetamol durante un permiso de fin de semana. Dos horas después de su llegada al SU, y desde la UCI médica se contacta con el equipo de Psiquiatría de guardia, solicitando valoración de capacidades de la paciente, ante el inminente fallo hepático fulminante que haría necesario un trasplante. Resulta que la paciente había ingerido 100 comprimidos de paracetamol de 650 mg y la concentración plasmática de acetaminofeno en el normograma de Rumack Matthew multiplicaban por 10 los niveles tóxicos a las 2 horas de la ingesta. Ante el riesgo de que la paciente entrara en encefalopatía hepática en las próximas horas, la guardia tuvo que acudir a valorar la adecuación para el trasplante de una paciente que no conocía previamente y en el momento agudo tras el intento autolítico. Durante la entrevista psiquiátrica no realizó crítica del gesto en ningún momento, verbalizando insistentemente deseos de discontinuidad vital.
A continuación elaboro una serie de cuestiones donde la opinión personal de lo éticamente correcto no corresponde estrictamente con la práctica clínica habitual y el marco legal.
• ¿Está dentro de nuestras obligaciones la valoración de urgencia de casos como este?¿No debería ser decisión exclusiva del comité ético o de trasplantes?
• ¿Se podría negar un trasplante en un caso como este, al no ser un trastorno límite de personalidad un criterio de invalidez de juicio del paciente? A nivel estrictamente jurídico-psicológico el juicio de realidad se encuentra siempre preservado en estos trastornos, por lo que tienen la capacidad para tomar decisiones como la de negarse a un trasplante intacta, pero ¿en momentos agudos, de intensa descarga emocional como es el caso la capacidad cognitiva y volitiva de estos pacientes está realmente conservada?
• ¿Cuáles serían las implicaciones legales para el médico residente y el adjunto de guardia?
