Silencio y estigma, a propósito de un caso.

El estigma sobre las enfermedades mentales es un hecho que sigue estando a la orden del día. Presentamos un caso de un intento fallido de suicidio, que no consultó en Urgencias por el temor familiar a un informe clínico relatando lo sucedido y a la “etiqueta” de enfermo mental.
Se trata de un varón de 18 años sin antecedentes médico quirúrgicos previos, no antecedentes familiares ni personales en Salud Mental. Parto eutócico sin incidencias, con buena adquisición en los ítems del desarrollo, escasas relaciones sociales y distanciamiento familiar. Acude a Consultas Externas derivado por su Médico de Atención Primaria por clínica ansiosa depresiva. Al indagar en la historia clínica del paciente aparece que 15 días antes, cuando se encontraba con su hermano en su domicilio, se intentó ahorcar, fallando las cuerdas que había utilizado para conseguir su objetivo. Es su hermano quien tras escuchar ruidos alerta a sus padres y logra tranquilizar al paciente.
A la exploración psicopatológica cuando es valorado destaca un contacto visual esquivo, con discurso espontáneo escaso. Refiere encontrarse actualmente eutímico y realiza crítica de lo ocurrido, justificando su acto en los sentimientos de soledad e incomprensión por parte de su familia y por la sobrecarga de su carrera universitaria, que tras el intento fallido de suicidio han desaparecido, al verse arropado por sus familiares. Rasgos de personalidad cluster A: escasas relaciones de amistad y desinterés por las mismas, cierta autorreferencialidad, rigidez y frialdad emocional. Expresa al igual que su padre, preocupación porque este asunto sea escrito en un informe clínico o quedé registrado en el portal informático y no quiere realizar tratamiento farmacológico.
