¿Se puede prevenir el suicidio?

Hay una serie de mitos sobre el suicidio. Se trata de juicios de valor erróneos con respecto al suicidio, a los suicidas y a los que intentan el suicidio, que es preciso que sean eliminados para poder colaborar con este tipo de personas. Vamos a mencionar los más importantes:
– La persona que se quiere suicidar, no lo dice. Lapersona que dice que se va a suicidar, no tiene intención de hacerlo.
– Las personas que intentan el suicidio no desean morir, solo están desafiando a los demás. La persona que se suicida quiere morir.
– Los que se reponen de una crisis suicida, no corren peligro alguno de recaer. Quien haya sido suicida alguna vez, nunca dejará de serlo.
– Solo las personas con trastornos mentales son suicidas. Hablar del suicidio es una mala idea y puede interpretarse como un estímulo.
– La mayoría de los suicidios suceden repentinamente, sin advertencia previa. La conducta suicida se hereda. Suicidarse es un acto de cobardía.
Ante esta serie de creencias falsas, tenemos unos criterios científicos que se oponen a ellas y además el hecho de tener en consideración y aceptar estos mitos conduce a unas consecuencias negativas para tratar a estas personas.
Los servicios de salud deben incorporar la prevención del suicidio como un componente central. La intervención temprana y el manejo eficaz son fundamentales, en especial en el caso de los trastornos mentales y consumo nocivo de alcohol.
Los pasos generales a seguir para determinar el riesgo de suicidio son la identificación de la presencia de factores de riesgo, protección y signos de alarma del suicidio, la evaluación del riesgo actual y la valoración del riesgo de suicidio.
Existen escalas psicométricas pero no deben sustituir a la evaluación clínica realizada mediante la entrevista, ya que ninguna prueba de cribado ha demostrado capacidad predictiva fiable.
Una vez efectuada la filiación y triaje correspondiente, se procederá a la evaluación en función del tipo de conducta autolítica.
