Riesgo suicida en el deterioro cognitivo incipiente, a propósito de un caso

INTRODUCCIÓN
Los ancianos constituyen el grupo de edad en el cual el suicidio alcanza con mayor frecuencia su expresión más grave: la consumación. Los principales factores de riesgo a considerar en este grupo son los factores psicosociales, las enfermedades psiquiátricas y las enfermedades somáticas crónicas (Conejero, Olié, Courtet & Calati, 2018). Entre éstas, hemos de destacar el deterioro cognitivo, que puede incidir en la capacidad judicativa e impulsividad del paciente, así como puede asociarse a síntomas afectivos, sobre todo en las formas vasculares, aumentando de esta manera el riesgo suicida (Kiosses, Szanto & Alexopoulos, 2014, Richard-Devantoy, Turecki & Jollant, 2016; Serafini, Calcagno, Lester, Girardi, Amore, & Pompili, 2016). En los últimos años ha aumentado la incidencia del comportamiento suicida en pacientes con diagnóstico de demencia (Barak & Aizenberg, 2002).
DESCRIPCIÓN DEL CASO
Se presenta el caso de un varón de 60 años, maestro de educación infantil de profesión con incapacidad laboral desde 2017. Destacar como único antecedente psiquiátrico seguimiento desde ese mismo año por psiquiatría, con diagnóstico de distimia y en estudio por probable deterioro cognitivo, ya que la familia refiere cuadro progresivo de dos años de evolución de alteraciones conductuales no propias y fallos mnésicos cada vez más frecuentes y llamativos.
El primer contacto se produce al ser conducido al Servicio de Urgencias Hospitalarias por sus familiares al comenzar a verbalizar ideación autolítica con riesgo de paso al acto, llegando incluso a escribir notas de despedida.
En la exploración, el paciente se muestra orientado y exhibe una actitud colaboradora y abordable. A nivel psicomotriz, presenta temblor fino distal en miembros superiores. Mantiene un discurso deslavazado con pararrespuestas frecuentes en el que destacan múltiples fabulaciones para rellenar lagunas mnésicas. Humor reactivo con hedonismo conservado y labilidad afectiva. No síntomas psicóticos ni melancoliformes. En el momento de la valoración, niega ideación autolítica e incluso, el haberlas verbalizado previamente. No alteración en los biorritmos.
CONCLUSIÓN
Si bien el deterioro cognitivo podría disminuir la flexibilidad del pensamiento y la capacidad de resolución de problemas o de afrontamiento de conflictos, en la etapa temprana de la demencia estos trastornos podrían estar ausentes o ser leves, pudiendo ser posible la aparición de conducta suicida, especialmente después del diagnóstico. Además, los cambios de personalidad basados en la disminución de la capacidad cognitiva y los desequilibrios neuroquímicos descritos en la depresión tardía y en la demencia pueden predisponer a actos agresivos o impulsivos, como el suicidio (Richard-Devantoy, Turecki & Jollant, 2016). Aunque existen escalas para valorar estos cuadros, como The Cornell Scale for Depression in Dementia, la ideación suicida en pacientes con demencia debe recibir mayor atención, existiendo la necesidad de realizar estudios rigurosos y desarrollar métodos de evaluación e intervención adaptadas a las diferentes etapas del deterioro cognitivo (Grossberg, Beck, & Zaidi, 2017; Okolie, Dennis, Simon Thomas, & John, 2017).
