Revisión cultural del concepto de suicidio. A propósito de un caso.

Introducción:
Una de las definiciones más extendida de suicidio es la que propuso Edwin Shneidman que lo definió como “el acto humano consciente de causar la cesación de la propia vida, autoaniquilación, que se entiende como un malestar pluridimensional en un individuo que percibe este acto como la mejor solución”.
La OMS (1986), define el acto suicida como “un acto con resultado letal, deliberadamente iniciado y realizado por el sujeto, sabiendo o esperando su resultado letal y a través del cual pretende obtener los cambios deseados” y, el parasuicidio, como “un acto sin resultado fatal mediante el cual, sin ayuda de otros, una persona se autolesiona o ingiere sustancias con la finalidad de conseguir cambios a través de las consecuencias actuales o esperadas sobre su estado físico”
El suicidio supone una de las principales causa de muerte en el mundo y la valoración de las tendencias o riesgo de suicidio es una tarea compleja a la que todo profesional de la Salud Mental se verá abocado en algún momento.
Las diferentes culturas y civilizaciones presentan diferencias en cuanto a la aceptación del suicidio, así como a los métodos empleados para llevarlo a cabo y los datos epidemiológicos. Por lo que es necesario conocer las peculiaridades culturales de la conducta suicida para poder abordar con la mayor eficacia posible a nuestros paciente, ya que, en la actualidad, la globalización ha condicionado que en nuestras consultas tengamos el privilegio de tratar pacientes de gran diversidad cultural
Objetivo: Revisar el concepto de suicidio desde una perspectiva transcultural.
Material y métodos: Se presenta el caso de una paciente china con el objetivo de analizar las diferencias culturales respecto al concepto de suicidio entre la cultura occidental y la asiática.
Conclusión:
Los límites entre la normalidad y la patología de determinados tipos de comportamientos varían de una cultura a otra; pues los umbrales de tolerancia de determinados síntomas o comportamientos difieren entre culturas, entornos sociales y familias. El psiquiatra deberá examinar la información aportada por el paciente, evaluar el riesgo suicida, utilizar el juicio clínico basado en el conocimiento profesional y, elegir la intervención más apropiada y adecuada para las necesidades específicas del paciente, teniendo en cuenta el reconocimiento del significado cultural, pues, puede corregir interpretaciones erróneas de la psicopatología.
