Psicosis, deterioro cognitivo brusco y LOE cerebral: Neurocisticercosis

Se presenta un caso clínico de una mujer de 21 años, procedente de Colombia. En España desde hace 4 años, soltera, sin hijos. Es la mayor de 7 hermanos. En la actualidad convive con una tía en una habitación de alquiler. El resto de su familia en su ciudad de origen.
Como antecedentes psiquiátricos familiares presenta una tía materna y un tío paterno con probable trastorno mental de características psicóticas, además una tía paterna con consumo de sustancias.
Entre los antecedentes de la paciente se describen múltiples episodios de cefalea y síncope sin filiación diagnóstica, así como episodios febriles de frecuencia mensual entre los 2 y 14 años en contexto de parasitosis. Sin alergias medicamentosas conocidas, sin consumo de sustancias de abuso.
En los hitos del neurodesarrollo presentó dificultades en el habla a los 8-9 años que precisaron de psicología y logopeda. Asintomática hasta los 14 años donde relata episodios de acoso escolar que requieren ayuda psicoterapéutica.
Inicio de clínica psicótica desde aproximadamente los 15 años, incluyendo ideación delirante de autorreferencia, alucinaciones auditivas simples y complejas, bloqueos del pensamiento, desmotivación y falta de iniciativa; con aumento progresivo de la repercusión anímica y conductual.
Estudió hasta 2º de Bachillerato con un rendimiento escolar excelente hasta los 16 años, momento desde el que presenta serias limitaciones a nivel de atención, cálculo, comprensión del lenguaje verbal y escrito y otras, evaluados mediante las pruebas pertinentes.
Primer contacto con Psiquiatría en mayo de 2020, a los 20 años, en ámbito privado, pautándose Sertralina por sospecha inicial de clínica ansioso-depresiva.
Tiene un primer ingreso en Psiquiatría en septiembre de 2020 con diagnóstico de episodio psicótico esquizofreniforme y se le encuentra como hallazgo incidental en prueba de imagen (TC cerebral) una lesión ocupante de espacio única con captación en anillo de localización en ganglios basales izquierdos.
Junto al Servicio de Neurología y al Servicio de Medicina Interna, tras EEG, RMN cerebral y punción lumbar, se filia la lesión como de etiología infecciosa sugerente de neurocisticercosis. No es posible acceder por neurocirugía para el diagnóstico anatomopatológico debido a la localización de la lesión. Se inicia tratamiento antibiótico empírico durante 4 semanas para neurocisticercosis. En la RMN cerebral de control se objetiva disminución del edema y del tamaño de la lesión.
Posteriormente, tras estabilización psicopatológica, meses después, tiene un repunte brusco y autolimitado (escasamente congruente con el curso evolutivo anterior) con clínica delirante de persecución y alucinatoria auditiva con gran repercusión conductual (susurros, soliloquios, gritos).
Además, asociándose al cuadro, una torpeza motora, disartria llamativa y alteración de la marcha, consistente en sensación de falta de fuerza con caída y traumatismo craneal, advirtiéndose posteriormente en consulta lateralización postural derecha, presentando además pico febril con febrícula mantenida junto a leucocitosis con desviación izquierda.
Desde los últimos 6 meses, hay un rápido deterioro en sus funciones cognitivas con afectación en diversas áreas y caída en picado de la funcionalidad, con ruptura total de la actividad y con un curso atípico de una psicosis actualmente estabilizada con antipsicóticos.
