Primera tentativa de suicidio en contexto de pandemia por COVID 19. Un caso clínico.

La situación de alarma sanitaria por COVID-19 ha tenido consecuencias sobre la salud y bienestar de la población a nivel mundial. Además de las implicaciones a nivel físico, económico y social, la literatura científica se ha hecho eco del posible impacto psicológico de la pandemia en la población general. Se presenta el caso de una mujer de 55 años que protagonizó una primera tentativa de suicidio en el contexto de la pandemia por COVID-19. Pese a haber realizado múltiples pruebas diagnósticas con resultado negativo, la paciente presentaba el firme convencimiento de que tanto ella como sus padres octogenarios padecían la infección por el virus. En el momento de su valoración en el servicio de urgencias reconoce haber tomado pastillas con finalidad utilitarista, con la intención de llamar la atención sobre la injusta situación que sufre su familia. Se trata de una mujer viuda, sin hijos, cuidadora principal de sus progenitores, parcialmente dependientes, con los que convive. En su historia se hace referencia a diagnóstico de trastorno de la conducta alimentaria durante su adolescencia y clínica ansioso-depresiva a tratamiento con antidepresivos y ansiolíticos en los últimos años. La paciente es ingresada de forma urgente en la unidad de hospitalización de psiquiatría y diagnosticada de episodio psicótico. Una vez resuelta la situación de riesgo se le da el alta con seguimiento estrecho por parte del equipo de prevención del suicidio. Es posible que muchos factores, derivados de esta crisis sin precedentes, hayan aumentado la aparición de ideas suicidas e intentos de suicidio. Desde varios ámbitos, se teme una epidemia de suicidios secundaria a esta situación. Algunos estudios sugieren que pacientes con antecedentes de patología psiquiátrica tienen un mayor riesgo de presentar depresión, ansiedad, estrés e insomnio, preocupación por la salud física, ira e irritabilidad, así como ideación suicida.
