Nuevos antidepresivos de acción multimodal (Vortioxetina) e impacto en factores de riesgo suicida: A propósito de un caso.

El trastorno depresivo mayor conlleva, con frecuencia, multitud de sintomatología asociada, ya sea por la enfermedad en sí como por el tratamiento antidepresivo prescrito y sus efectos secundarios, con su consecuente repercusión en los factores de riesgo de ideación y conducta suicidas: ansiedad (global, somatizada), insomnio, deterioro cognitivo, disfunción sexual, hiporexia, aumento de peso, efectos secundarios, tolerabilidad al fármaco, etc, que bien podrían tratarse como factores predictivos de la conducta suicida consumada. Por ello, el tratamiento antidepresivo debe proveer mejoría no sólo en los síntomas afectivos per sé, sino además en la esfera sintomática colateral que acompaña a los mismos, y así incidir en los factores de riesgo de la conducta suicida.
Analizamos un caso de una paciente de mediana edad con tratamiento con inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (paroxetina) de larga data, con efectos secundarios del mismo, así como sintomatología acompañante al bajo ánimo. Tras la retirada paulatina del tratamiento, se introduce vortioxetina a dosis crecientes hasta alcanzar el rango terapéutico, con la consecuente vigilancia tanto de posibles efectos secundarios como mejorías evidenciadas y operativizadas mediante escalas validadas: escala específica de evaluación de comportamiento suicida (escala de ideación suicida de Beck SSI), escala de Hamilton para la depresión (HDRS) y Escala de Hamilton para la Ansiedad.
La mejoría en los constructos analizados en la sintomatología de la paciente nos lleva a reevaluar los factores de riesgo de la conducta suicida, donde observamos disminución de la intensidad en los mismos hasta el momento del tratamiento actual en el que se encuentra nuestra paciente y con ello disminución en la probabilidad de intento autolítico de la misma.
