No previsión del suicidio, a propósito de un caso.

El suicidio puede considerarse como un problema de salud pública. Es la primera causa de muerte mmo natural en muchos paises del mundo y una de las primeras en población menor en edad productiva. Los métodos más frecuentes de suicidio son el ahorcamiento, las armas de fuego y la autointoxicación con plaguicidas, llegando este último a representar el 20 % de suicidios sobre todo en zonas rurales de países con un niveles de ingresos bajos y medios. Existen numerosas guías que nos hablan sobre la conducta suicida y su prevención. Por desgracia hay casos en los que no es posible prevenirlo.
Este caso ha sido extraído a partir del informe de autopsia del paciente, en la cual se confirm que se trataba de un suicio:
Se trata de un varón de 36 años. Divorciado desde hace 1 año. Sin hijos. En situación laboral de desempleo. No constan hábitos tóxicos. Sin antecedentes personales de interés. Nunca había consultado en Salud Mental.
Se encuentra su cadáver en un trastero cerrado por dentro. El cuerpo se encuentra sentado en el suelo con la espalda apoyada en la pared. Hay cinta adhesiva rodeando las piernas a nivel de los muslos. Tiene una máscara de cuero en la cabeza, a la cual se le han tapado con cinta dos orificios que quedarían a nivel de la nariz. La cabeza se encuentra integramente rodeada por cinta adhesiva exceptuando los dos orificios nasales. En la boca se encuentra un cilindro de plástico que resulta ser una bolsa de basura enrollada con el fin de taponar la vía respiratioria.
Cuando se interrogó a los familiares, nadie había notado ninguna anomalía en el comportamiento o en su estado de ánimo que hiciera pensar que se encontraba deprimido o que hubiera algún pensamiento suicida. Existiían únicamente algunas consultas a urgencias por odontalgias.
Hemos elegido este caso porque se trata de un suicido consumado mediante un método de alta letalidad no muy frecuente en nuestro medio. Además de ser un ejemplo de que hay ocasiones en las que no es posible prevenir la conducta suicida puesto que no hay ninguna señal que nos haga estar alerta.
Es en casos como este, donde no existen indicios de conducta suicida donde los profesionales se pueden sentir más vulnerables experimentando sentimientos como culpa, ira, pena, falta de confianza en uno mismo que incluso pueden hacer que no se quiera tratar a personas con ideas suicidas.
