“Algo más que un niño raro e inquieto”.

RESUMEN
La prevención del suicidio es uno de los principales problemas de salud pública en todo el mundo. En España, según datos publicados por el INE (Instituto Nacional de Estadística) supone la principal causa de muerte no natural.
Recientemente varios estudios han puesto el foco en el Trastorno por Déficit De Atención con Hiperactividad (TDAH) como factor de riesgo para las tendencias suicidas.
El componente de impulsividad e hiperactividad, síntoma central de este trastorno, se ha señalado como el elemento de mayor correlación con el comportamiento suicida. No obstante, también cobra especial relevancia la comorbilidad con otras patologías psiquiátricas.
INTRODUCCIÓN
Tanto CIE-10 como DSM-5 consideran el Trastorno De Déficit De Atención Con Hiperactividad (TDAH) y el Trastorno Del Espectro Autista (TEA) como diagnósticos aislados, entidades diferentes. No obstante, los dos muestran similitudes como: problemas de atención, impulsividad, hiperactividad, dificultad en las relaciones con los otros, patrón social desadaptativo, alteraciones en las funciones ejecutivas, etcétera. En virtud de ello, se conoce que entre el 40 y el 60% de los niños con autismo son también diagnosticados de TDAH. De igual forma, se han encontrado algunos aspectos biológicos comunes, tales como duplicaciones del cromosoma 15 tanto en personas con autismo como con TDAH.
PRESENTACIÓN DEL CASO
Paciente de 19 años que es derivado a servicio de Urgencias de Psiquiatría solicitándose valoración por “intento autolítico”.
Refiere que estando en un campamento juvenil, en el que en principio se adaptó bastante bien, comenzó a encontrarse progresivamente más ansioso. Señala como circunstancia precipitante situación conflictiva con parte de los otros chicos del campamento.
En este contexto, una de las noches se marchó a una zona alejada del asentamiento tras dejar una nota: “cuando leáis esto puede que sea demasiado tarde…”. Los familiares aseguran que lo sucedido ya le había ocurrido en situaciones de estrés social o académico.
Entre sus antecedentes psiquiátricos cabe destacar inicio de seguimiento por Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil (USMIJ) a los 10 años de edad, con juicio clínico de TDAH Presentación Combinada (F90.2) y tratamiento con Metilfenidato de liberación prolongada. Posterior seguimiento por Unidad de Salud Mental (USM), tanto Psiquiatría como Psicología Clínica.
De las pruebas realizadas (STAIC, AFA, Fi de Thurstone y WISC-R) y la propia atención se extrae presencia de clínica ansiosa con intenso malestar emocional respecto a su nivel de autoconcepto de si mismo con respecto a diferentes áreas como la social o familiar. Igualmente, se evidencia alteración de la flexibilidad cognitiva y dificultad en las relaciones interpersonales. También se recogen alteraciones respecto al procesamiento de la información sensorial.
DISCUSIÓN
Dada la deficiencia en la reciprocidad socioemocional, las dificultades para ajustar el comportamiento a diferentes contextos, deficiencias de la comprensión y del uso de lenguaje no verbal, inflexibilidad de rutinas, intereses restringidos desde los primeras fases del desarrollo, causando un deterioro clínicamente significativo en lo social y académico. Unido al patrón persistente de hiperactividad-impulsividad registrado durante un largo periodo en ámbito lectivo y domiciliario provocando igualmente una clara interferencia con la vida del paciente, se concluye la coexistencia de un TDAH y un TEA.
En este sentido, la literatura reciente (Geraldine Dawson et al.) aporta un resultado importante: que los niños con autismo que también tienen TDAH tienden a ser diagnosticados de su autismo mucho más tarde. Es muy probable que las características del TDAH enmascaren las del TEA y haga que algunas peculiaridades pasen desapercibidas. La probabilidad de que el diagnóstico de autismo llegue a estos niños a una edad superior a los seis años es 30 veces mayor que en los que no tienen TDAH.
La importancia, no obstante, resulta capital pues igualmente se ha comprobado que el subgrupo que presenta comorbilidad de TEA y TDAH presenta también un perfil farmacológico característico, revelándose una mayor eficacia del Metilfenidato, Atomoxetina y Guanfacina en estos pacientes frente a aquellos que únicamente están diagnosticados de TEA o TDAH.
CONCLUSIÓN
Resulta indispensable el trabajo sobre la historia clínica como herramienta para una mejor filiación nosológica. Así mismo, queda claro como la búsqueda de la complementariedad entre disciplinas no solo mejora el resultado final sino que también optimiza los recursos empleados en el proceso.
