“Necesito un respiro…”

Paciente de 54 años con antecedentes somáticos de un infarto de miocardio a los 50 años. Atención puntual en Psiquiatría a nivel ambulatorio un año después por sintomatología depresiva reactiva a la pérdida de funcionalidad por limitaciones físicas en contexto de insuficiencia cardíaca. Se orientó como una reacción adaptativa y se derivó a grupos psicoterapéuticos de apoyo. Durante dos años, el paciente mantuvo una asistencia regular a los grupos psicoterapéuticos, logrando una relativa estabilidad clínica, que permitió su alta en Psiquiatría.
Posteriormente, el paciente acude al servicio de urgencias de nuestro hospital, a instancias de su familia, presentando sintomatología de tristeza vital, anergia, anhedonia total, apatía, insomnio total, abandono del autocuidado y de sus actividades sociales y ocupacionales, fascies depresiva, ansiedad, etc., de aproximadamente siete meses de evolución, que se acompaña de la aparición de una intensa ideación autolítica estructurada de dos semanas de evolución. Inicialmente, su Médico de Atención Primaria, había indicado Sertralina, con progresivo aumento de dosis hasta 200 mg/24h, sin lograr una adecuada respuesta terapéutica.
En el servicio de urgencias hospitalarias, tras la realización de las pertinentes pruebas complementarias, que permitieron descartar un origen somático de dicha sintomatología, se diagnostica de episodio depresivo grave y se indica ingreso hospitalario en Psiquiatría para contención y tratamiento.
Durante el ingreso hospitalario, se inicia tratamiento antidepresivo con Duloxetina, con un progresivo aumento de dosis hasta 120 mg/24h, y Quetiapina de liberación modificada en dosis de 300 mg/24h. Progresivamente, se consigue alcanzar una progresiva mejoría clínica del paciente, permitiendo el alta hospitalaria. Tras ello, el paciente continuó seguimiento a nivel ambulatorio, manteniendo seguimiento tanto por Psiquiatría como con Psicología Clínica. En la actualidad, el paciente mantiene una adecuada estabilidad psicopatológica y ha recuperado su funcionalidad habitual a nivel social y ocupacional.
La depresión es una enfermedad muy prevalente, que presenta una importante repercusión en la funcionalidad de nuestros pacientes. El tratamiento de la depresión es un importante reto en nuestro trabajo. El uso adecuado y combinado de tratamientos farmacológicos y psicoterapéuticos permiten alcanzar la estabilidad psicopatológica y funcional deseada para nuestros pacientes.
