Morir sin comprender

INTRODUCCIÓN
El suicidio abarca una de las grandes problemáticas actuales en nuestro país, siendo en 2021 la
principal causa de discapacidad y de muerte externa, con 4.003 fallecidos, un 1,6% más respecto al año
anterior. A pesar de la necesaria individualización de los diferentes casos, en algunos tipos de
alteraciones psiquiátricas los patrones de conducta pueden guardar alguna similitud.
CASO CLINICO
Se presenta el caso de un varón de 19 años, diagnosticado de trastorno del espectro autista a la edad
de 18 años, y tras realizar un intento autolítico grave mediante sobreingesta de paracetamol. Dicho
paciente había frecuentado dos veces urgencias, una de ellas requiriendo ingreso, por ideación
autolítica y comportamientos de autoagresividad previos, así como amenazas autoliticas en el entorno
familiar. Toda esta ideación surge a partir de la ruptura con su ex pareja, la cual no es capaz de asumir y
comprender, derivando en alteraciones conductuales que implican a la expareja y su entorno. En este
paciente es importante destacar lo tardío del diagnóstico de TEA, lo que ha impedido el haber podido
trabajar desde una etapa más temprana el desarrollo de diferentes esferas como la gestión emocional,
lo cual ha supuesto el desbordamiento ante esta nueva situación. Sorprende en este paciente la fijación
continua de acabar con su vida, la frialdad con la que lo lleva a cabo el acto, así como la frustración que
siente por no haberlo conseguido.
DISCUSION
A través de este caso clínico se pretende dar a conocer las particularidades del manejo del suicidio en
un paciente con TEA, mostrando cómo características ligadas a este trastorno, entre ellas las
dificultades de comunicación y las ideas obsesivas, hacen de más difícil manejo apartar la idea autolítica
de su pensamiento. Las alteraciones conductuales de un paciente con TEA no son todas atribuibles a
dicha patologia, siendo importante dar voz a la comorbilidad que pueden padecer, como la depresión,
siendo incluso una población más susceptible a ello.
A partir de realizar diferentes búsquedas en la bibliografía actual podríamos concluir que los individuos
con TEA tenían un mayor riesgo que aquellos sin dicho diagnóstico, siendo indispensable identificar las
conductas que dichos pacientes pueden experimentar en la depresión para poder identificarlas e incidir
en ellas evitando el tan alto riesgo de suicidio al que están ligados. Surge, por tanto, la necesidad de
encontrar instrumentos adecuados para poder identificar cómo la depresión y otras alteraciones se
evidencian en estos pacientes, sumandose la particularidad del tratamiento, pues la depresión es de
más difícil manejo por ser los medicamentos menos eficaces en estos casos. La terapia cognitiva
conductual es la que más resultados ha demostrado para controlar síntomas de depresión y evitar un
desenlace fatal.
