La rabia y el suicidio

Mujer de 62 años con antecedentes de un episodio depresivo previo que remitió con tratamiento y seguimiento por su Médico de familia en menos de un año. Acude a primera cita en USMC derivada por su MAP por sintomatología depresiva nuevamente que no cede con Citalopram 20 mg. Reconoce haber realizado gesto autolítico de precipitación un par de días antes, que fue frustrado por el marido, al que había esperado para despedirse. En la entrevista se evidencia fascies triste y llorosa, ánimo bajo con apatía, anhedonia y abulia, disminución de actividades rutinarias con tendencia a la clinofilia, importante ansiedad, con rabia contenida e ideas de autolisis estructuradas persistentes, sin crítica alguna del gesto previo. Identifica como estresores conflictos familiares con ambos hijos (35 y 38 años ya independizados).
Precisó un corto ingreso hospitalario como contención, en el que se añade al tratamiento Mirtazapina 30 mg por la noche, además de lorazepam y lormetazepam como ansiolítico e hipnótico respectivamente.
En consultas externas se realizan entrevistas conjuntas de psicología clínica y psiquiatría, donde se trabajan la aceptación, la necesidad de centrarse en el presente para disminuir la intensidad rumiativa del pasado y la promoción de actividades lúdicas, así como fue preciso cambio de antidepresivo: Citalopram por Desvenlafaxina. Tras varios meses de terapia la sintomatología afectiva fue remitiendo.
Al analizar el caso identificamos la rabia como núcleo de la sintomatología ansioso-depresiva así como desencadenante de la conducta suicida, corroborando así as teorías psicoanalíticas acerca del suicidio, que representa la hostilidad inconsciente dirigida hacia el objeto amado que ha sido previamente introyectado, por regla general, de forma ambivalente.
