La patoplastia de la depresión en un paciente con retraso mental

En la actualidad se reconoce que las personas con discapacidad intelectual son vulnerables a desarrollar depresión, con un riesgo mayor que en la población general.
Es difícil hacer un diagnóstico de un posible trastorno afectivo en estas personas, generalmente se hace tardío encontrándose inclusive síntomas psicóticos. Debido a su menor desarrollo cognitivo y habilidades de comunicación, así como al incremento de riesgos de deterioro físico y enfermedades asociadas, en las personas con retraso mental, los trastornos mentales se presentarán generalmente en forma de alteraciones de la conducta, señales físicas y quejas.
En nuestro caso clínico hacemos una revisión sobre la clínica obsesiva. Realizamos un diagnóstico diferencial entre trastorno obsesivo compulsivo y síndrome depresivo en un paciente de 30 años de edad, con retraso mental sin antecedentes psiquiátricos previos. Observamos la evolución del paciente tras la administración de un antidepresivo inhibidor selectivo de la recaptación de serotonina y comprobamos la eficacia del mismo para sus síntomas, viendo ciertas diferencias en la patoplastia de su clínica depresiva.
