La importancia de la optimización del tratamiento en un caso de Patología Dual Grave
Se describe el caso de un paciente varón de 18 años que presenta un debut de clínica psicótica cuando tiene 16 años, asociando consumo perjudicial de tóxicos (THC). Precisa en ese momento un primer ingreso hospitalario en Unidad de Hospitalización de Salud Mental (UHSM), con tratamiento al alta de: OLANZAPINA 5 MG (1-1-0), OLANZAPINA 10 MG (0-0-1), BIPERIDENO RETARD 4 MG (1-0-0), BIPERIDENO 2 MG (1-0-1), QUETIAPINA 300 MG (0-0-1), ARIPIPRAZOL 30 MG (1-0-0), CLONAZEPAM 0’5 MG (1-1-1), QUETIAPINA 25 MG (si precisa por ansiedad, hasta un máximo de 3 comprimidos al día).
Destaca la polifarmacia del paciente al alta de un primer ingreso hospitalario por Primer Episodio Psicótico, objetivándose en su seguimiento posterior escasa adherencia a la pauta indicada.
Precisa un segundo ingreso hospitalario con 18 años en UHSM, en el contexto de toma irregular de tratamiento, sintomatología delirante-alucinatoria y consumo de tóxicos mantenido, recomendándose al alta el siguiente tratamiento: CLONAZEPAM 2 MG (1-1-1), QUETIAPINA 25 MG (1-1-1), RISPERIDONA 4 MG (0-0-1), ARIPIPRAZOL 15 MG (1-0-0), PALMITATO DE PALIPERIDONA MENSUAL 100 MG (cada 28 días), BIPERIDENO RETARD 4 MG (1-0-0), FLURAZEPAM 30 MG (0-0-1).
Al mes siguiente, precisa un tercer ingreso hospitalario en UHSM por persistencia de sintomatología, toma irregular de tratamiento y consumo de tóxicos mantenido, aún con 18 años, derivándose para seguimiento y tratamiento intensivo comunitario al alta, por parte de equipo de Patología Dual.
Se decide ajustar y optimizar el tratamiento psicofarmacológico pautado, iniciándose durante el último ingreso tratamiento con clozapina. Se logra el alta tras mejoría, acordándose cambiar pauta de inyectable de liberación prolongada por secundarismos con pauta previa.
En últimos meses tras su alta, se ha logrado alcanzar la estabilidad psicopatológica mantenida a pesar del consumo de tóxicos (se redujo a escasas cantidades de THC), realizándose una adecuada vinculación y adherencia al seguimiento y tratamiento, así como reducción significativa de psicofármacos.
Se ha podido mantener tratamiento con ARIPIPRAZOL LIBERACIÓN PROLONGADA 400 MG (cada 28 días) y CLOZAPINA 200 mg/día, sin efectos secundarios reseñables y alcanzándose una mejoría significativa tanto clínica como funcional, sin requerir nuevos ingresos hospitalarios hasta la fecha.
