Inestabilidad Emocional de origen Orgánico

El famoso caso de Phineas Gage en 1868 marcó un hito en el ámbito del daño cerebral adquirido y su relación con los síntomas neuropsiquiátricos. Hoy en día, la aparición de estos síntomas en pacientes que han sufrido daño cerebral constituye un soporte idóneo para la comprensión de los procesos cerebrales subyacentes a toda experiencia humana.
Bien es cierto que lo más frecuentemente documentado, en parte debido a su elevada prevalencia, son aquellos cuadros originados a consecuencia de eventos traumáticos. Sin embargo, el “daño cerebral” es un término impreciso que incluye todas aquellas alteraciones estructurales patológicas, tanto de origen traumático, como hipóxico, vascular, tóxico, infeccioso o neurodegenerativo.
Las secuelas de mayor prevalencia asociadas al daño cerebral serían las propias de la esfera afectiva: episodios depresivos, cuadros maniformes, trastornos de ansiedad. Pero también encontrar con más frecuencia cuadros psicóticos, descontrol conductual, rasgos disfuncionales de personalidad y síntomas del espectro obsesivo-compulsivo en pacientes que han padecido daño cerebral adquirido en comparación con índices de población normal. Es fundamental que tengamos en cuenta que la severidad de la afectación neurológica o cognitiva, no se correlaciona necesariamente con la presencia de psicopatología activa ni con el carácter de ésta.
Presentamos el caso de una mujer de 38 años que es derivada a la Unidad de Salud Mental por clínica de malestar e intensa inestabilidad emocional, que se acompaña de sueño fraccionado con despertares desorganizados y déficit en el control de impulsos para la alimentación.
Nueve meses antes la paciente sufrió una parada cardiorespiratoria en contexto de una intervención quirúrgica de cirugía bariátrica, que requirió de reanimación cardio-pulmonar; sufriendo finalmente una Encefalopatía Anóxica. Esta acarreó importantes secuelas, viendo mermadas sus capacidades motoras y cognitivas.
En la exploración psicopatológica destaca una desorientación temporal y el discurso disártrico y empobrecido. La paciente refiere la aparición de ideación celotípica que el marido explica tener una raíz vivencial en una relación pasada; habiéndose reactivado tras la afectación neurológica, debida a la desorientación temporal secundaria a esta y confundir ocasionalmente a su pareja actual con su anterior relación. La paciente describe un humor depresivo, acrecentado de manera reactiva por su situación actual; sin embargo, niega la presencia de anhedonia, apatía y abulia. Niega ideación autolítica activa en el momento actual. La familia describe mal control de impulsos, especialmente con la alimentación; con aparición de conductas ansiosas y llegando a presentar vómitos por rebosamiento.
Con una exploración neuropsicológica exhaustiva se objetiva una clara afectación frontal a consecuencia de la Encefalopatía Anóxica, origen de las alteraciones conductuales y emocionales (labilidad emocional, ansiedad ante la comida, dificultades en la capacidad de control inhibitorio).
