Esquizofrenia hebefrénica y suicidio: a propósito de un caso

Justificación:
La esquizofrenia reduce la esperanza de vida en las personas en unos 10 años y el suicidio es la principal causa de muerte prematura en estos pacientes. Se ha estimado que entre el 20 y 55% de los pacientes intentará suicidarse a lo largo de su vida. Las tasas de suicidio en pacientes con esquizofrenia son similares o superiores a las de los individuos con depresión mayor. Y el suicidio consumado es entre 10 y 70 veces mayor que en la población. Numerosos estudios indican que los métodos de suicidio son más violentos, letales, con un bajo grado de planificación y menor tendencia a comunicar la intencionalidad. Algunos estudios han señalado que el método más frecuente es la sobredosis con psicofármacos.
Así pues, presentamos un caso clínico que reúne varias de las características nombradas anteriormente.
Caso clínico:
Se trata de un paciente varón, de 37 años de edad, diagnosticado de Esquizofrenia Hebefrénica. En tratamiento con Aripiprazol inyectable 400 mg cada 28 días y Aripiprazol 5 mg, Quetiapina 40 mg, Paroxetina 20 mg y Clonazepam 4 mg diarios.
Soltero, vive con su madre, a la que ayuda en un negocio familiar con los pedidos y reciclaje. Tiene un hermano.
El comienzo de la enfermedad se produjo a los 16 años de edad y hasta el año 2014 solo había presentado un ingreso hospitalario. Ese año precisó un ingreso tras un intento autolítico con numerosos cortes autolesivos en brazos y piernas en contexto de desesperanza y bajo ánimo por su situación vivencial.
Este último año ha precisado varios ingresos hospitalarios tras episodios autolesivos graves y conductas bizarras. El primero de ellos se produjo tras varias heridas punzantes en el muslo con un taladro al encontrarse desesperanzado por el estilo de vida que llevaba. Durante la hospitalación se objetivó un empobrecimiento global de la personalidad, con pensamientos reiterativos, simples, actitudes obsesivas y ludopáticas, así como un aislamiento social. Se planteó la asistencia a la Unidad de Rehabilitación, que aceptó. Posteriormente, se produjeron varios ingresos hospitalarios por desorganización conductual y en el mes de diciembre, se realizó un nuevo ingreso tras la sobreingesta de un vial de Aripiprazol inyectable, el día anterior a la administración del mismo, sin finalidad autolítica, alegando que se lo bebió “para que hiciera efecto más rápido”. El último ingreso se dio tras otro incidente bizarro, al quemar un colchón en casa, sin saber encontrarle el porqué.
Bibliografía:
1. Suicidio y esquizofrenia. En Trastornos Psicóticos. Coordinador: M. Roca Bennasar. Ars Médica. 2007. Barcelona. ISBN – 84-9751-223-5
2. Suicidios. Manual de Prevención, Intervención y Postvención de la conducta suicida. Director: A. Anserán. Fundación Salud Mental España. 2014. Madrid. ISBN: 978-84-942990-0-1.
