El Trastorno de la personalidad Límite y la construcción de una identidad suicida. A propósito de un caso.

INTRODUCCION
Las ideas de suicidio crónicas o persistentes constituyen una parte dentro de todos los comportamientos suicidas que, por desgracia, cada vez encontramos con mayor frecuencia.
Entre los criterios diagnósticos de los Trastornos de la personalidad tipo límite se incluyen estas ideas persistentes o reiteradas de suicidio (1). El suicidio se mantiene como posibilidad durante meses o años, como parte de su vida y de su identidad independientemente de que protagonicen gestos o tentativas autoliticas.
Las alteraciones de la identidad donde predominan vivencias crónicas de vacío y desesperanza junto con la impulsividad suman un caldo de cultivo óptimo que facilita la aparición de gestos y amenazas suicidas (entre 50-60%) así como suicidios consumados (8-10%). (2)
DESCRIPCIÓN DEL CASO
Mujer de 38 años con antecedentes de tratamientos previos por sintomatología variada: alteraciones de la conducta alimentaria, sintomas disociativos, cuadros depresivos y conductas autolesivas.
Inicia seguimiento en consulta por desestabilización emocional con angustia, fobia social y aislamiento progresivo.
Datos psicobiográficos: Divorciada y con dos hijos de dos relaciones. Tuvo una relación posterior que culmina en situación de maltrato. Tiene nueva pareja. Vive con su hijo mayor. Mantiene relaciones distantes con sus padres y sus 6 hermanos.
Estudio hasta FP y ha tenido diferentes ocupaciones relacionadas con la hostelería con desempeño aceptable aunque dificultades relacionales. De baja laboral.
Enfermedad actual: predominio de angustia y aislamiento con síntomatologia disociativa y demandas urgentes crecientes por conductas autolesivas. Esta desestabilización emocional se vincula a situación de maltrato previa reactivada por trámites judiciales.
Se orienta a nivel diagnóstico como Trastorno de la inestabilidad emocional de la personalidad (F60.3 CIE-10).
Dada la situación de riesgo sostenido e ineficacia de intervenciones se deriva a un dispositivo Rehabilitador (H. Día) donde realiza seguimiento prolongado. Destaca persistencia de sentimientos de vacío emocional, desesperanza e incapacidad. Mantiene importante aislamiento.
Evolución: Se continúan acumulando acontecimientos que agravan la situación: fallecimiento repentino del padre de su hijo y vuelta de éste al domicilio, inicio de trastornos conductuales de su hijo, ruptura de pareja, persistencia de desempleo sin ayudas y con precariedad económica así como disfunción familiar que la evade de solicitar apoyo.
Reaparecen conductas autolesivas y empeora la clínica afectiva. Se mantienen tratamientos multidisciplinares intensivos (farmacológico, psicoterapia, terapia ocupacional) con mejoría muy precaria e importante vivencia de fracaso. Abandona H. Día y reanuda seguimiento ambulatorio.
Los meses subsiguientes mantiene ideas de muerte y autolesivas así como gestos para calmar la rabia y la tristeza. Conseguimos que consulte o llame ante la detección de dificultad de contención pero detectamos estructuración crónica y profunda de fantasía autolítica en la que se siente identificada y que vivencia como liberadora.
CONCLUSION Y DISCUSION
Este caso ejemplifica la dificultad del sistema sanitario para ubicar y dar respuesta a pacientes de tantísima complejidad.
Se puede observar un recorrido clínico cambiante con importantes dificultades caracteriales y un acumulo inusitado de factores de riesgo autolítico (3). Pudimos detectar una progresiva estructuración de la identidad en torno a un patrón de riesgo de conducta suicida de difícil abordaje (4).
