El COVID, una piedra en el camino en la interacción social en paciente con TEA

Introducción:
El trastorno del espectro autista (TEA) es un trastorno del desarrollo neurológico que se caracteriza por déficits en la comunicación y la interacción social, así como por patrones de comportamiento e intereses restringidos y repetitivos. El autismo fue descrito por primera vez por Leo Kanner en 1943.
Las personas con TEA a menudo experimentan el cambio de rutinas como un desafío importante. La necesidad de adaptación durante la pandemia por el COVID-19 les puede haber causado problemas.
Caso clínico:
Paciente de 37 años, diagnosticada de TEA, con alteraciones cualitativas en las relaciones interpersonales y en la conducta no verbal, limitado contacto visual, expresión emocional restringida; dificultad para establecer relaciones sociales, ausencia de espontaneidad; intereses restringidos y repetitivos, pautas rígidas de comportamiento, rigidez y concreción de pensamiento; movimientos estereotipados y conducta ritual cada vez que entra y sale de la consulta; tics y reacciones disfóricas, que han mejorado tras la instauración de topiramato, aripiprazol y bromazepam. Progresivamente, la paciente ha ido mejorando en su interacción y comunicación social, ya que se apuntó a clases en la escuela de adultos, estableciendo relaciones interpersonales; si bien, con las restricciones causadas por la pandemia, la paciente ha retrocedido en los avances logrados hasta la fecha. Aparte de la interacción social, se han visto afectadas otras rutinas que realizaba, como ir al cine o al gimnasio, incrementándose su nivel de ansiedad y necesidad de readaptación.
Discusión:
Los resultados de varios estudios muestran un potencial impacto psicológico de la pandemia en estos pacientes. Las rutinas y estilos de vida de las personas con TEA se han visto afectados por la restricción de las redes sociales y la comunicación cara a cara.
Como consecuencia de las limitaciones de los servicios que atienden a estas personas, éstas pueden experimentar una regresión en el desarrollo, y otras incluso pueden retirarse de la sociedad. Cuando los servicios vuelven a su capacidad anterior, pueden tener dificultades para reajustarse y aclimatarse.
Por ello, las personas con autismo son un grupo importante que podría requerir apoyo adicional durante el COVID-19.
