El confinamiento continuado: Hikikomori

Hikikomori (literalmente significa apartarse, estar recluido) es un término introducido por primera vez en 1998 por el psiquiatra japonés Tamaki Saito en su libro “Sakateki hikikomori, una adolescencia sin fin”. Se trata de un trastorno complejo que se caracteriza por un aislamiento social severo de al menos 6 meses de duración, que va a conllevar un gran perjuicio tanto físico como psicológico para la persona que lo padece, la cual también recibirá el nombre de Hikikomori.
Durante años, se ha considerado un síndrome cultural limitado a Japón. Sin embargo, cada vez se están describiendo más casos (sobre todo en varones jóvenes) en otros países del mundo, por lo que esta teoría está quedando obsoleta.
Actualmente las causas de este trastorno no se conocen con certeza. Si bien es cierto, se han llevado a cabo diferentes estudios en los que se han evidenciado algunos patrones comunes en las personas que padecen este trastorno, entre los cuales destacan: ciertos rasgos de personalidad como la introversión, una dinámica familiar disfuncional en la que predomina el rechazo o la sobreprotección de los padres, y la adicción a las nuevas tecnologías.
Dado que el aislamiento social aparece en muchos trastornos psiquiátricos, para hablar de Hikikomori habrá que hacer un buen diagnóstico diferencial con otras enfermedades como: trastornos psicóticos, trastornos afectivos (especialmente el trastorno depresivo mayor), trastornos de ansiedad (especialmente la fobia social y la agorafobia), trastornos de personalidad esquizoide y evitativo, trastornos del espectro autista, síndrome amotivacional y otros síndromes dependientes de la cultura.
A nivel psicosocial será muy importante la detección temprana de los jóvenes que padecen este trastorno, para lo cual, las redes sociales y las nuevas tecnologías podrían ser de mucha ayuda. El objetivo final de esto, será la reintegración de estas personas en la sociedad y, para conseguirlo, el abordaje terapéutico deberá ser multidisciplinar, con una buena coordinación entre los diferentes profesionales que componen el sistema sanitario.
