Dime cuanto estrés postraumático y te diré cuánto dolor crónico tienes. A propósito de un caso.

INTRODUCCIÓN
Cada vez existe mayor evidencia empírica indicativa de que el trastorno por estrés postraumático (TEPT) y el dolor crónico co-ocurren, y que ambos problemas interaccionan, de modo tal que pueden mutuamente incidir negativamente en el curso y pronóstico del tratamiento aplicado a cada uno de ellos.
Desarrollo del caso
Funcionario público de 44 años que acude a la consulta de psiquiatría por ansiedad reactiva a lumbociatalgia e incapacidad laboral temporal de 8 meses. Niega hábitos tóxicos. No presenta otras afecciones médicas ni contacto previo con los dispositivos de salud mental.
En la anamnesis detallada, relata y re-experimenta varios episodios de malos tratos por parte de ambos progenitores. Fratria de 4 hermanos, todos ellos a edades tempranas empezaron a trabajar y emanciparse como única salida del núcleo familiar.
Hace unos 3 años empieza aquejarse de dolor de espalda, se inicia de forma progresiva y acorde al dolor, un peregrinaje de pruebas complementarias, ensayos de tratamientos antiálgicos hasta derivación a la unidad de dolor.
En ese contexto de dolor crónico y resistente, inicia de una forma cada más frecuente a rememorar su pasado, haciendo balance, quedándose enganchado al terror vivido durante su niñez. Imágenes y pensamientos egodistónicos cada vez más presentes, a la par de mayor hipervigilancia y conductas evitativas con su hijo, desde alejarse de él por miedo a poderlo dañar y lo contrario con una sobreprotección abrumadora.
Dada las dificultades farmacológicas de manejo y el distres emocional, se optó por ingresar en hospital de día. Una vez finalizado el proceso psicológico – psiquiátrico, se observa una mayor tolerancia al dolor, mejor respuesta a los tratamientos ensayados (perfusiones y rizolisis) evitando, por el momento, su paso por quirófano.
DISCUSION
1.- La investigación hasta ahora disponible, así como las formulaciones teóricas muestran que ambos desórdenes están conectados a través de factores cognitivos, afectivos, conductuales y fisiológicos que están en la base de ambos problemas de salud, probablemente estableciéndose una relación bidireccional.
2.- El dolor podría servir como un estímulo traumático para el desarrollo del TEPT, y la hiperactivación, la intolerancia al estrés y la atención selectiva propia del TEPT podrían exacerbar el dolor, lo que explicaría que los pacientes aquejados de ambas condiciones presenten síntomas más graves y un mayor nivel de discapacidad.
