Depresión bipolar tipo I ¿Qué hacer cuándo los tratamientos habituales son insuficientes? Uso de Lurasidona en un caso de Depresión bipolar.

Introducción: El trastorno bipolar es una enfermedad mental crónica, que cursa en forma de alteraciones del estado de ánimo (depresión, manía o hipomanía y formas mixtas) que se alternan periódicamente. La depresión bipolar (DB) se considera la fase de la enfermedad más predominante, discapacitante, recurrente y de mayor mortalidad; sin embargo, ha sido relegada a un segundo plano en la investigación clínica. Además, implica mayor complejidad con respecto a la depresión unipolar (DU), tanto por la clínica, más atípica que la DU; como por su abordaje terapéutico, que compromete el riesgo de viraje hacia el otro polo de la enfermedad, la necesidad de politerapia y la mayor propensión de resistencia terapéutica. Solo hay tres fármacos aprobados por la FDA para el tratamiento de la DB aguda: la quetiapina, la combinación de olanzapina y fluoxetina; y a partir de 2013, la Lurasidona, con un perfil de efectos secundarios que podría aportar ventajas sobre los otros tratamientos anteriores.
Objetivos:
• Conocer el abordaje terapéutico para la DB.
• Conocer los efectos secundarios que puedan aparecer en los psicofármacos utilizados en la DB.
• Plantear el uso de Lurasidona como tratamiento apropiado para pacientes con DB y síndrome metabólico y/o intolerancia a otros psicofármacos.
Caso Clínico: Mujer de 53 años diagnosticada de Trastorno Bipolar tipo I desde los 17 años. Como antecedentes médicos de interés destacan síndrome metabólico e IRC. Subjetivamente la paciente refiere empeoramiento psicopatológico tras la retirada de Litio por IRC, realizándose diferentes reajustes de tratamiento a nivel ambulatorio con eficacia parcial o mala tolerancia. Se intentó tratamiento con Aripiprazol en 2018 que tuvo que abandonarse por insomnio. Finalmente, y en contexto de episodio depresivo con clínica delirante de perjuicio e ideación autolítica secundaria, se realiza ingreso en UCE y se inicia tratamiento con Cariprazina (en vías de evitar el uso de otros AP que favorezcan el aumento de peso); que posteriormente se retira por la presencia de insomnio global y sospecha que pueda tratarse de un efecto secundario (como ocurrió con Aripiprazol). Se decide inicio de tratamiento con Lurasidona hasta dosis de 74 mg/día. A medida que pasan los días, se observa franca mejoría clínica tanto de la esfera afectiva como de la clínica delirante, por lo que se consensua alta a su centro de salud mental tras 14 días de ingreso. A día de hoy, y tras dos meses desde el alta hospitalaria, su psiquiatra de referencia objetiva gran mejoría y estabilidad clínica con respecto a los años previos.
Conclusiones: dada la evidencia descrita en la literatura, el uso de Lurasidona debe ser considerado una alternativa terapéutica adecuada para el tratamiento de la DB, tanto por su efectividad, como por su perfil a nivel metabólico y/o la aparición de otros efectos secundarios. En el caso expuesto, la respuesta clínica con Lurasidona fue favorable, lográndose estabilidad clínica en una paciente con DB con síndrome metabólico que no toleraba otros AP atípicos.
