Conductas autolíticas en primeros episodios psicóticos. A propósito de un caso.

Se trata de una paciente de 48 años de edad. Sin antecedentes previos en salud mental, que consulta en urgencias a instancias de la familia por ideación autolítica estructurada.
En urgencias describe inicio de sintomatología psicótica hace 3 años. Relata estar siendo vigilada en su domicilio, mediante micrófonos y cámaras, así como a través del teléfono móvil. Refiere que al salir a la calle ve como operadores instalan cableado eléctrico para vigilarla, y como otras personas se ríen de ella. La trama delirante incluye a todas las personas del pueblo, presentando múltiples interpretaciones delirantes continuas hacia el entorno e ideación autorreferencial y de perjuicio. Esta clínica genera importante repercusión conductual, permaneciendo aislada en su domicilio en los últimos meses, con alteraciones de conducta que alertan a la familia. En ese contexto se asocia sintomatología afectiva, con tendencia depresiva, aislamiento social y apatía. Aparecen ideas de muerte e ideación autolítica estructurada en relación a la angustia generada por estas vivencias, siendo este el motivo de consulta en urgencias.
Se cursa ingreso hospitalario. Iniciamos tratamiento con aripiprazol, llegando a dosis máximas de 30mg/24h de forma progresiva, presentando buena tolerancia al mismo.
Se realizan entrevistas e intervenciones de orientación y contención, centradas al inicio en el señalamiento del impacto emocional y a nivel de funcionalidad de las ideas y percepciones que ha mantenido, mostrándose progresivamente más tranquila y aceptando la toma de tratamiento para reducir angustia generada. Desaparece la ideación autolítica, expresando deseos de mejoría y planes de futuro.
Al alta los contenidos delirantes están más encapsulados, presenta menos angustia en la unidad así como su contacto es más sintónico. Expresa su compromiso a mantener seguimiento por salud mental, lo que también trabajamos durante el ingreso.
DISCUSIÓN
Las conductas autolíticas son comunes entre las personas que experimentan un primer episodio psicótico, por lo que la prevención del suicidio debe ser uno de los objetivos clave en el tratamiento.
Tras hacer una revisión sobre este riesgo, se describe que hasta el 90% de los pacientes que sufren un primer episodio psicótico informan de ideación suicida. El riesgo de un intento es mayor durante el mes anterior a la búsqueda del tratamiento (al igual que nuestra paciente) y durante los primeros dos meses siguientes.
Creemos que es importante insistir en la intervención temprana sistemática para las personas que experimentan la aparición de psicosis. Existen pruebas sólidas que respaldan la eficacia de los programas coordinados llevando a cabo una atención integral para mejorar los resultados clínicos y funcionales. Los estudios observacionales sugieren que el tratamiento continuo con medicación antipsicótica puede reducir la mortalidad por suicidio entre las personas con trastornos psicóticos. Por tanto, nos parece importante que los programas de intervención temprana presten especial atención a la evaluación y abordaje del riesgo autolítico, así como los profesionales tenemos que ser conscientes del elevado riesgo de mortalidad que existe en este periodo.
