Cannabis como automedicación en el Trastorno Bipolar

La Teoría de la Automedicación expone que las adicciones podrían ser explicadas como una alteración funcional con base neurobiológica o como resultado de un trastorno psíquico anterior a la adicción, que impulsa a la persona a consumir tóxicos como una forma de autotratamiento de la enfermedad que padece para paliar los síntomas que esta conlleva. Varios estudios muestran que el Trastorno Bipolar tipo I es la patología psiquiátrica que con mayor frecuencia se asocia a drogodependencias. Por otro lado, el Cannabis es la droga más consumida tanto en Europa como en EEUU, y hay datos que muestran que esta droga es utilizada con el fin de paliar su malestar psíquico. Se habla de Patología Dual. Se presenta un caso clínico de un varón de 34 años con orientación diagnóstica de Trastorno Bipolar tipo I y rasgos de personalidad de Cluster B, con múltiples ingresos en la unidad de agudos en los últimos dos años, existiendo en la mayoría de ellos consumo previo de THC que el paciente refiere iniciar al empezar a experimentar los primeros síntomas. Consumidor habitual de THC y tabaco, con consumo de alcohol en patrón lúdico y juego patológico de forma puntual. En cuanto a estudios y ámbito laboral, realiza hasta 1º de Bachillerato y ha empezado varios trabajos con dificultad para mantenerlos debido a sus múltiples ingresos y recaídas. Mantiene una buena relación familiar. Viviendo actualmente en un piso de alquiler con ayuda económica de sus padres. Controla por si mismo la medicación con probable incumplimiento terapéutico. En el ingreso actual refiere haber estado fuera de casa en las últimas 72 horas, sin dormir y consumiendo grandes cantidades de Cannabis. Ingresa tras realizar varias visitas a urgencias y encontrarse agitado, verborreico y taquipsíquico. En la exploración psicopatológica evita la mirada, con enlentecimiento psicomotor y habla falfullante, taquipsíquico, ideación delirante megalomaníaca, sin ideación autolitica, irritablidad, ni auto ni heteroagresividad. En la analítica del ingreso destaca unos niveles de Litio de 0,39 mmol/L (0,60-1,20) y drogas en orina positivo a Cannabioides. Dada la evolución tórpida del paciente durante estos últimos años y el fracaso en mantener estabilidad en múltiples recursos comunitarios, se decide ingreso en la Unidad de Hospitalización de larga-media estancia para una mejor evolución clínica. Se realiza un ajuste de medicación al alta y analítica con litemia dentro de los valores adecuados. Por tanto, como ya se empieza a ver en algunas investigaciones, este podría ser un caso que empezase a cuestionar las teorías clásicas que apuntaban al THC como detonante del Trastorno Bipolar, siendo plausible también, en algunos pacientes, el consumo de THC como forma de autocontrol/ automedicación ante la aparición de los primeros síntomas.
